El Athletic mostró ayer su sorpresa por la inusitada expectación que ha levantado entre los aficionados el intrascedente partido de Liga que enfrentará mañana en San Mamés al Athletic y al Barcelona y que pondrá punto y final a la temporada 2005-06 (21.00 horas, PPV). El club rojiblanco ha recibido miles de peticiones de entradas de seguidores y peñas de todo el Estado y da por hecho que el campo se llenará. Ayer, de hecho, se formaron larguísimas colas y en una hora se agotaron los poco más de 2.000 billetes que se pusieron a la venta.
La entidad bilbaína conoce el 'tirón' que siempre ha tenido el Barcelona en sus visitas a 'La Catedral', pero en esta ocasión no dibujaba en sus previsiones un campo lleno a rebosar con la Liga concluida y sin ya nada por decidir. Sí es cierto -señalan- que se trata del ganador de la Liga y del flamante campeón de Europa -al que los futbolistas rojiblancos harán el habitual pasillo de honor- pero ya está anunciado que Frank Rijkaard llegará mañana mismo a Bilbao sin once mundialistas. Por tanto, formará un 'once' plagado de futbolistas suplentes, en el que casi con seguridad estará el ex rojiblanco Santi Ezquerro. Quien sí saltará al césped del estadio bilbaíno será Samuel Eto'o. La estrella azulgrana está obligada a marcar al menos un tanto si quiere romper el actual empate con el valencianista Villa por el trofeo 'pichichi', que ahora comparten con 25 goles. Si no fuera por ello también habría empezado ya las vacaciones debido a que su selección, Camerún, quedó apeada del Mundial de Alemania contra todo pronóstico.
En el club tampoco se oculta que existe cierta inquietud ante la forma en que la afición despedirá una temporada muy dura, en la que el equipo ha tenido que esperar hasta la penúltima jornada para eludir el descenso.
«El púbico es soberano»
Sobre este asunto habló ayer Andoni Iraola. El polivalente jugador rojiblanco, como es habitual en todas las manifestaciones públicas de miembros del vestuario bilbaíno, se deshizo en elogios hacia la masa social del Athletic por su comportamiento con los futbolistas y su incansable aliento durante una temporada aciaga y llena de dificultades. «Su actitud ha sido una de las claves por las que nos hemos salvado. Lo hemos dicho muchas veces. Y la postura que adopten el sábado será de respetar, tanto si es para bien como si es para mal», aceptó. El guipuzcoano reconoció que «a nadie le gusta que le piten, pero si ésa es la actitud del público, también lo entenderíamos».
El discurso del futbolista de Usurbil coincide con el que han lanzado en los últimos días varios de sus compañeros. Todos los componentes de la primera plantilla rojiblanca que se han pronunciado sobre el tema asumen que San Mamés puede reaccionar con pitidos. «El público es soberano», han venido a decir. Si ocurre o no se sabrá mañana en un estadio a rebosar.