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Viernes, 19 de mayo de 2006
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ECONOMÍA
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El ex director financiero de Afinsa admitió anomalías contables en 2004
En una carta remitida al entonces presidente de la empresa, le advertía de la inexistencia de beneficios reales
Dos policías desprecintan una sede de Afinsa. /EFE
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El ex director financiero de Afinsa Emilio Ballester reconoció en mayo de 2004 que las cuentas de la empresa presentaban irregularidades que, entre otras consecuencias, permitían ofrecer una imagen engañosa de sus resultados anuales, que en apariencia eran boyantes y servían así de reclamo para miles de nuevos inversores. En una carta remitida entonces al presidente de la sociedad filatélica ahora intervenida, Juan Antonio Cano, le recordaba los problemas que habían tenido para «cuadrar» sus cifras, así como la «inexistencia» de beneficios «reales».

Según antiguos empleados que abandonaron la compañía antes de destaparse el supuesto fraude, la misiva era una especie de desahogo de Ballester ante las presiones que recibió, tanto de dentro como de fuera de la firma, en los años que fue responsable del departamento de impuestos y contabilidad. El autor, que también fue consejero, se quejaba, entre varias cosas, de que otros directivos no comprendieran sus esfuerzos. «Había que estar en Afinsa en los años complicados -decía- para ver qué decisiones hubo que tomar para salvar el tipo», y alude a dos inspecciones de Hacienda a las que fue sometido el grupo.

La carta también hace referencia a la curiosa forma en que se llevaba la contabilidad en la empresa. Ballester explica en ella que, tras meses de reuniones, se «está muy lejos de ver cómo se cuadran las cuentas y de decidir cómo se han de hacer» en el futuro. Esos cambios, según sugiere en el texto, serían necesarios para «llegar a entender un concepto de beneficio derivado de nuestra actividad que realmente no existe, pero que se había de explicar a terceros y del que nadie dudaba hasta la actualidad».

Cuentas desmontadas

La apariencia formal de las cuentas de Afinsa, sin embargo, era otra bien distinta, refrendada en gran medida por las auditorías. En 2004, último año del que la sociedad ha publicado su información financiera, facturó 542 millones de euros, con unas teóricas ganancias de 51 millones. Fue el mejor ejercicio de su historia, iniciada en 1980.

Pero la carta esgrimida por varios ex empleados parece desmontar ese supuesto artificio contable. El propio Ballester, que está citado a declarar como imputado el lunes próximo ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, decía en ella que «nadie» -ni la empresa, ni sus allegados ni los auditores-, «y ni siquiera la inspección» (Hacienda) «se da cuenta de la verdadera realidad de nuestro negocio».

Por otro lado, la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc) pidió ayer la dimisión, o en su defecto la destitución, de dos altos cargos del Ministerio de Sanidad y Consumo por su «ineficacia, desidia y dejación de responsabilidades» en el supuesto fraude de Afinsa y Fórum Filatélico. Se trata del subsecretario Fernando Puig de la Bellacasa y de la directora del Instituto Nacional de Consumo, Ángeles Heras.

La Asociación Nacional de Empresarios de Filatelia y Numismática (Anfil) ofreció ayer su ayuda a la Audiencia Nacional, que la víspera solicitó la colaboración de expertos en la materia para actuar como peritos en la valoración y autentificación de los sellos que Fórum Filatélico y Afinsa tenían en su poder.



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