El Correo Digital
Viernes, 19 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
GENTE
GENTE
Peligro: caimanes
Atribuyen a la sequía, el celo y la invasión de su hábitat los ataques de saurios en Florida, que han matado a tres mujeres en una semana
Peligro: caimanes
El cazador de cocodrilos Todd Hardwick, con un ejemplar capturado en un canal de Miami. / AP
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Según las estadísticas oficiales, desde 1948 se han contabilizado 17 casos de personas devoradas por los caimanes en Florida. Pero la pavorosa acumulación en menos de una semana de tres ataques mortales por parte de estos feroces reptiles ha desatado la histeria colectiva.

La primera víctima fue una estudiante de Biología de 28 años, Yovy Suárez Jiménez, que desapareció el martes de la semana pasada mientras hacía ejercicio junto a un canal cerca de Fort Lauderdale. Cuatro días después, sus brazos fueron encontrados en la panza de un caimán de tres metros y 180 kilos capturado por un grupo de tramperos.

El pasado fin de semana, el cuerpo mutilado de Judy Cooper, de 43 años y madre de dos niños, apareció flotando en otro canal al norte de la localidad de Saint Petersburg. Algunos restos aparecieron en el estómago de un reptil cazado al día siguiente.

Esta racha sangrienta culminó el domingo cuando Annamarie Campbell buceaba en el lago Saint George, en el bosque nacional de Ocala. De repente, sus aterrados amigos vieron cómo esta estudiante de Bellas Artes de 23 años era atrapada por un caimán. Y aunque fueron capaces de liberarla de las fauces del saurio, murió en la orilla. «Uno no piensa nunca que su hija puede acabar víctima de un caimán», lamentaba su madre.

Los expertos atribuyen esta trágica cadena a la combinación de varios factores: una considerable sequía que fuerza a los animales a salir de sus hábitats naturales, como los Everglades, para adentrarse hambrientos en zonas residenciales; su periodo de celo, que multiplica el feroz sentido de territorialidad de los machos, y sobre todo el 'boom' urbanístico que ha invadido parajes naturales.

Las autoridades, además de aconsejar que no se dé comida a los caimanes, se evite pasear junto a canales y no se nade en ríos y lagos después de la puesta del sol, han aumentado de cinco a once semanas el periodo anual de caza de esta especie protegida en Florida, cuya población se estima entre uno y dos millones de ejemplares y que a finales de los años setenta llegó a entrar en las listas de animales en peligro.

Con todo, los naturalistas recuerdan que el animal más mortífero en Estados Unidos no es este temido reptil sino los ciervos, que causan decenas de letales accidentes de tráfico al año. Como dice el profesor de la Universidad de Florida Frank Mazzotti, «hay que tener bastante más miedo a Bambi que al caimán».



Vocento