Las autoridades mexicanas entregaron ayer a policías españoles de Interpol y de la Unidad de Intervención Especial a los seis presuntos miembros de ETA que permanecían encarcelados en el país norteamericano desde su detención en verano de 2003, por dirigir presuntamente la infraestructura de la banda en la zona. Hacia las tres y cuarto de la tarde -hora local-, y tras concluir los exámenes médicos y demás trámites, eran embarcados en un Airbus 310 de la Fuerza Aérea española el jefe del grupo, Juan Carlos Artola, 'Mambrú'; Asier Arronategi, Ernesto Alberdi, Félix Salustiano García, 'Yiyo'; José María Urquijo, 'Kinito'; y María Asunción Gorrotxategi. A mediodía de hoy aterrizarán en Madrid.
La extradición, solicitada en septiembre de 2003, se ha visto retrasada hasta que el Tribunal Supremo ha resuelto un recurso de la defensa, que alegó que los arrestos se habían realizado de manera ilegal. Los supuestos militantes de ETA llegaron incluso a protagonizar una huelga de hambre durante 22 días para exigir su excarcelación. El alto tribunal mexicano decidió el pasado mes, por unanimidad de sus 11 miembros, dar la razón a las autoridades españolas.
Las investigaciones de la Policía llevaron a arrestar el 19 de julio de 2003 a nueve personas en México -seis vascas y tres del país azteca- y una en Gernika. Aquella operación descubrió, en palabras del entonces ministro de Interior, Ángel Acebes, una estructura estable de ETA en México, formada por huidos de la Justicia española. Los seis presuntos etarras tendrán ahora que responder ante el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional de los delitos de asociación ilícita y financiación terrorista.
Según fuentes de la lucha antiterrorista, el grupo acogía a otros huidos, les daba cobijo, facilitaba documentación falsa y obtenía billetes para que viajasen a terceros países o de vuelta a Francia. Para ello, la banda trasladaba dinero en efectivo desde Francia a México, a veces pasando por España. Utilizaban transferencias internacionales como medio más rápido y seguro. Los detenidos reintegraban el dinero mediante operaciones en efectivo y libramiento de cheques que cobraban en caja para ocultar la identidad del beneficiario.
180 temporizadores
Hasta el momento de las detenciones se habían congelado 900.000 pesos en distintas entidades financieras (unos 17 millones de pesetas). Según las investigaciones, Mikel Josu Arronategi Bilbao, de 71 años, canalizaba desde Gernika los fondos para sostener la infraestructura en México. En la localidad de Monterrey fue detenido su hijo, Asier Arronategi Durade, quien, al parecer, administraba también esos fondos.
Por su parte, Félix Salustiano García está acusado de ser el responsable del colectivo de huidos etarras en el Estado de México y México D.F., mientras que Ernesto Alberdi lo era en el Estado de Puebla y José María Urquijo, 'Kinito', en el de Quintana Roo. Urquijo está relacionado asimismo con el subaparato de electrónica de ETA en Francia, conocido como 'Los Dinos'. Habría adquirido a una empresa barcelonesa desde México 180 receptores, temporizadores y otros artilugios para fabricar bombas por control remoto.