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conflicto laboral
Osakidetza afronta la primera jornada de huelga, a la que están llamados 20.000 empleados
Los responsables de Sanidad consideran «injustificables» las movilizaciones, que exigen a la organización una «negociación real» con aumento de plantilla
Osakidetza afronta la primera jornada de huelga, a la que están llamados 20.000 empleados
PARO. Sindicalistas concentradas el miércoles en Cruces. / P. URRESTI
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Osakidetza afronta hoy la primera de las cuatro jornadas de huelga convocadas por ELA, SATSE y ESK -las restantes serán los días 22, 26 y 29- y el paro promovido de manera independiente por LAB y CC OO. Más de 20.000 trabajadores están llamados a secundar las movilizaciones, que exigen una «negociación real». Los servicios mínimos aprobados por el Departamento de Empleo establecen que los hospitales habrán de tener el personal de un festivo y mantendrán las diálisis y los tratamientos oncológicos programados, mientras que los ambulatorios deberán abrir con los mismos trabajadores y horario que un sábado, aunque sólo sea para atender urgencias.

En más de un sentido, la huelga de hoy se puede considerar continuación de la celebrada el 8 de abril del año pasado, como culminación de una serie de paros por comarcas. En aquella ocasión, las movilizaciones estaban respaldadas por ELA, SATSE y el Sindicato Médico -ausente ahora de las protestas-, que se quejaban de las condiciones de trabajo y exigían a los responsables sanitarios que se sentasen a negociar. Estas reivindicaciones suenan prácticamente idénticas a las de hoy y, de hecho, los sindicatos convocantes de la huelga suelen remitirse al cierre de la crisis de 2005 para justificar su actual postura: «El consejero adquirió el compromiso de negociar para encontrar soluciones y no ha cumplido su palabra», han explicado.

Las tres reuniones que ha mantenido la mesa sectorial en el último mes no han supuesto ningún avance y sólo han servido para evidenciar el desencuentro entre ambas partes. La dirección de Osakidetza ha resumido sus propuestas en un decálogo, encabezado por una oferta pública de empleo que ronda las 4.000 plazas. Según han expuesto, con ella se conseguiría la estabilidad para el 95% de la plantilla de 23.000 personas. Los sindicatos consideran que este planteamiento no soluciona ningún problema de personal -al tratarse de empleados que ya trabajan para Osakidetza- y no tiene coste para la organización, y reclaman que se estabilice a 8.000 eventuales e interinos y se amplíe la plantilla. El Gobierno vasco también hace hincapié en compromisos como la mejora de la contratación temporal o el desarrollo profesional de la enfermería, mientras que ELA y SATSE -con el 80% de la representación en la mesa- califican la política sanitaria como «de parcheo» y exigen discutir en profundidad sobre el presente y el futuro del sistema vasco. Para los directivos de Osakidetza, sus demandas son «maximalistas» y tienen un coste económico imposible de asumir.

La situación se ha complicado aún más con las convocatorias paralelas de LAB y CC OO, sólo para la jornada de hoy. El sindicato abertzale reclama «un cambio radical» en el sistema, mientras que CC OO persigue la aspiración más modesta de «dar un toque». Finalmente, UGT ha anunciado una concentración para el martes con el propósito de «urgir» a la negociación.

Interés electoral

La vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, consideró ayer mismo que detrás de estas movilizaciones se ocultan las elecciones sindicales de este año. El secretario general de ELA, José Elorrieta, tachó de «pobre» esa interpretación y recordó las protestas «muy fuertes» del año pasado: «Es una pena que, cuando hablan los políticos, sólo vean intenciones electorales», concluyó.

Osakidetza, por su parte, se reafirmó en su discurso de días anteriores: «Ni por la situación laboral actual, ni por el gasto realizado en Sanidad, ni por la oferta de negociación que se pone sobre la mesa se justifican medidas tan agresivas y dañinas como la huelga», valoraron sus portavoces. A su juicio, estas protestas buscan mejorar la calidad sólo «aparentemente», ya que en realidad persiguen «incrementos salariales, reducciones de jornada e incrementos del gasto público escandalosos». El organismo pidió que cesen «las medidas de presión y coacción» e instó a la población a «rechazar» la huelga.



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