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Viernes, 19 de mayo de 2006
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SOCIEDAD
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Un experimento prueba que los grandes monos planean con antelación el uso de herramientas
Los autores del trabajo consideran demostrado que esa habilidad apareció hace 14 millones de años, en el ancestro común de esos primates y el ser humano
Un experimento prueba que los grandes monos planean con antelación el uso de herramientas
PREVISORA. Una hembra de bonobo transporta unos objetos, con su cría a cuestas. / JOSEFINE KALBITZ
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Cuando uno está solo en casa, pone especial celo en salir del hogar con la llave que le permitirá horas después abrir la puerta sin tener que recurrir a los bomberos. Nos llevamos las llaves porque sabemos que luego -quizá muchas horas después- las necesitaremos; el traje de baño en la maleta, cuando vamos de vacaciones, porque prevemos que los usaremos horas o días más tarde; algo de ropa de abrigo, por si hace frío; y algún analgésico para remediar un posible dolor. Ese viaje en el tiempo a la hora de usar cosas es típicamente humano, uno de los grandes logros de nuestro cerebro, visible ya en los homínidos que fabricaron las primeras herramientas hace unos 2 millones de años. Pero ¿es una cualidad exclusiva de nuestro linaje?

Nicolas Mulcahy y Josep Call, investigadores del Instituto Max Plank de Antropología Evolutiva, sostienen hoy en la revista 'Science' que no, que esa habilidad podría haber aparecido ya en el ancestro común de todos los grandes primates actuales, incluido el hombre, una animal que vivió hace más de 14 millones de años. Han llegado a esa conclusión después de una serie de ingeniosos experimentos con bonobos -chimpancés pigmeos- y orangutanes.

La elección de las dos especies no es accidental: el bonobo es nuestro pariente más cercano y el orangután, el más lejano entre los grandes simios. Si la habilidad se diera en ambas especies, se remontará en el tiempo a antes de hace 14 millones de años, cuando el orangután emprendió camino por separado; si sólo la tuvieran los bonobos, habría evolucionado después de esa fecha; y, si no apareciera en ninguno de los dos, sería exclusiva de nuestra especie y no se remontaría a más allá de 7 millones de años, momento a partir del cual se separaron los linajes del chimpancé y el hombre.

«Impresionante»

Los investigadores emplearon en sus experimentos cinco bonobos y otros tantos orangutanes. La mecánica fue siempre la misma: primero, se les enseñó a usar una herramienta para obtener una recompensa -fruta o zumo- de un aparato situado en una habitación de pruebas. Después, se daba a elegir a los primates entre varias herramientas, algunas inútiles para la tarea, tras lo que se les trasladaba a una habitación de descanso, se recogía el resto de las herramientas y volvían a entrar en el cuarto de pruebas con el aparato. Para tener éxito, debían haber elegido el útil adecuado, llevárselo a la habitación de descanso, volver con él al cuarto de experimentación y utilizarlo debidamente.

En el primer test, pasó una hora desde que los seis simios participantes salieron de la sala de pruebas con la herramienta elegida -un tubo con el que romper una 'cuerda' de pasta que sujetaba dos racimos de uvas- hasta que regresaron a ella para intentar hacerse con la recompensa. Registraron 42 éxitos de un total de 96 intentos -16 por cabeza-, muy por encima de lo esperado por azar. El mejor planificador fue Dokana, una orangután que obtuvo 15 éxitos de sus 16 intentos. En la segunda prueba, transcurrieron catorce horas desde la selección de la herramienta hasta su uso. Los dos participantes -un bonobo y un orangután- destinaron el largo intermedio a dormir y, aún así, tuvieron éxito en más de la mitad de las pruebas, algo que Thomas Suddendorf, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Brisbane (Australia), considera «impresionante».

El tercer experimento incluía enseñarles a usar un garfio para atraer una botella de zumo que colgaba tras unas rejas. En este caso, los investigadores retiraron el aparato antes de que los monos seleccionaran la herramienta apropiada, para reinstalarlo cuando ya estaban en la sala de descanso. Participaron dos chimpancés y dos orangutanes que tuvieron 26 éxitos de 64 intentos, a pesar de no ver el aparato cuando elegían el útil. La última prueba persiguió ver si los animalessimplemente asociaban la selección de la herramienta adecuada con una recompensa, por lo cual no se instaló ningún aparato en la sala de pruebas en la segunda fase del experimento. No iban a necesitar la herramienta para obtener la comida y, si la llevaban desde la habitación de descanso, sería que la asociaban con una recompensa y no con su uso. De los 64 intentos hechos por cuatro ejemplares, sólo en 7 entraron al cuarto de experimentación con la herramienta, ninguna vez los chimpancés.

Los autores mantienen que esto demuestra la capacidad de planificación del futuro en el ancestro común de los grandes monos y nosotros. El origen de nuestra previsión -de la idea de coger el paraguas cuando un día nublado salimos de casa- se remontaría evolutivamente a hace más de 14 millones de años.



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