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Viernes, 19 de mayo de 2006
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Científicos de EE UU grabarán durante tres años a un bebé para estudiar cómo los niños aprenden a hablar
Usarán 11 cámaras y 14 micrófonos y obtendrán 400.000 horas de material
Científicos de EE UU grabarán durante tres años a un bebé para estudiar cómo los niños aprenden a hablar
'GRAN HERMANO'. Una de las cámaras instaladas en la casa. / BBC
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Nada escapará a la atención de las cámaras y los micrófonos. Una suerte de 'Gran hermano' científico, en marcha desde el pasado mes de agosto, capturará durante tres años cada movimiento, gesto, mueca y sonrisa de un bebé estadounidense de nueve meses para estudiar el proceso por el que los niños aprenden a hablar.

Este insólito experimento ha sido una iniciativa del profesor Deb Roy, del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), que ha decidido grabar a su propio hijo en nombre de la ciencia. El proyecto, bautizado como 'Human Speechome Project', utiliza once cámaras y catorce micrófonos que se encuentran distribuidos en todos los rincones de la casa del científico estadounidense: en el techo de la cocina, en el cuarto de baño, en el dormitorio, en el salón... No hay lugar para la improvisación. Se calcula que, una vez terminada la prueba, el equipo investigador dispondrá de 400.000 horas de material para desentrañar los misterios del habla humana.

«Como todo padre orgulloso sabe, las imágenes y los vídeos que toma uno de su recién nacido nunca son suficientes», bromeó Roy. El experto, que empezó a 'espiar' a su hijo desde el día en que abandonó el hospital, se mostró esperanzado con los objetivos y el planteamiento del experimento: «Pienso que estamos llevando este proceso a un nivel completamente nuevo». Las cámaras y los micrófonos se activan a las ocho de la mañana y se desconectan a las diez de la noche. No obstante, el dispositivo de vigilancia puede desconectarse en cualquier momento, en el caso de que los padres del pequeño necesiten unos «momentos de intimidad».

Las primeras palabras

La comunidad científica mantiene un acalorado debate acerca de cómo los niños adquieren el poder del habla. Aunque ya se sabe que los susurros de los padres juegan un papel clave en el proceso de aprendizaje -el bebé escucha a sus progenitores y poco a poco pasa de balbuceo a la articulación de palabras-, la mayoría de los expertos no descarta que pueda haber otros vectores que intervengan en esta evolución cognitiva. Los factores ambientales y los genes específicos del lenguaje son tan sólo algunas de las hipótesis que manejan los investigadores para explicar cómo un recién nacido llega a hablar con fluidez al cabo de unos pocos años.

El 'Human Speechome Project' depositará toda la información en un gigantesco sistema de almacenamiento del MIT. Cuando el hijo del profesor Deb Roy pronuncie sus primeras palabras, el equipo investigador recurrirá a las grabaciones realizadas para comprobar si esos vocablos se repitieron mucho en su presencia, quién los pronunció y qué estaba haciendo el bebé en esos momentos.



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