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Viernes, 19 de mayo de 2006
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Defectillos masculinos
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DE CUANDO EN CUANDO OLMO He comentado en este rincón periodístico los diez defectillos típicamente femeninos y lo he hecho (recalco el detalle) sin el menor ánimo de molestar a las señoras y señoritas por las que siento una gran admiración, incluyendo a las que se empeñan en disfrazar su encantadora figura con pantalones de pocero o faldas de fantasma. Y para equilibrar la balanza hoy vamos a hablar de los defectos masculinos, que también nosotros los tenemos.

Sin embargo al hablar de los defectillos femeninos no me debí expresar con suficiente claridad porque alguna señora (amablemente, eso sí) me lo ha echado en cara suponiendo que yo soy (¿Dios me libre!)un poco machista. Así entendí yo la carta de una basauritarra llamada Begoña a la que di cumplida y creo que educada respuesta.

Ahora la basauritarra vuelve a escribirme para decir que me he equivocado, que ella no me censuraba a mí sino a otro comunicante que me había escrito sobre el mismo tema. Pues mire usted Begoñita mía, que la culpa no creo que sea de este servidor, sino mas bien de que usted quizá no supo expresarse bien en su carta y por eso yo, tomé las hojas de la forma en vez de tomar el rábano del fondo.

Pero como dice el refrán, pelillos a la mar porque su segunda carta es mas amable que la primera y admito todas sus explicaciones. Quedamos empatados y tan contentos y vamos a hablar hoy de los defectillos masculinos, porque he encontrado por casualidad en mi descacharrado archivo, el recorte de un comentario mío de los años setenta que lleva por título 'Los diez puntos flacos del sexo fuerte'.

En el preámbulo del articulo explicaba que las señoras y señoritas se habían tomado con bastante buen talante mi comentario sobre los defectillos femeninos, pero pensaban que mi modesta tribuna tenía que estar abierta a todas las opiniones y también ellas tenían su punto de vista sobre los defectillos típicamente masculinos. Y así fue como surgió el que pudiéramos llamar decálogo de los fallos masculinos que enumeraremos y explicaremos mañana Deo volente porque hoy se me acabo el espacio disponible.



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