La sentencia de la jueza Alvaz Menjidar fue acogida con una extraña mezcla de disgusto y alivio por parte de la familia Otxoa, que sufre un calvario desde hace cinco años y que, durante la vista oral, no las tenía todas consigo sobre que se fuera a hacer justicia con la muerte de Ricardo y con las lesiones y graves secuelas físicas -su descripción minuciosa es uno de los puntos más duros de los 17 folios que ocupa la sentencia- que le han quedado a Javier. El disgusto de los Otxoa viene dado por la levedad de la condena impuesta al autor del atropello. Los 1.800 euros y el año sin conducir están muy lejos de los siete años de prisión y los nueve sin permiso de circulación que habían solicitado. Y el alivio llega del hecho de que, al menos, recibirán una indemnización millonaria por parte de la aseguradora AXA. Es cierto que no se trata de la indemnización que pedían -el abogado de la familia había solicitado el baremo máximo que contempla la ley 30/95-, pero se trata, sin duda, de una cantidad importante.
Como ocurre siempre que se notifica una sentencia -y más en un caso tan complicado y con tantas aristas como el que nos ocupa-, la posibilidad del recurso es una de la primeras que se abre paso. José Antonio Mardaras, uno de los abogados que representó a los Otxoa en el juicio celebrado el pasado mes de marzo en el palacio de Justicia de Málaga, no pudo confirmar ayer tarde a este periódico si sus representados decidirán finalmente recurrir o no. «Tenemos que analizar con calma la sentencia y ver si está conforme a Derecho. Lo que más nos interesa es ver cómo se justifica la calificación de falta. Pero todavía no hemos podido hacerlo. La semana que viene, con más calma, creo que podremos decir algo», afirmó.