Ya está aquí. Después de muchas jornadas en las que el Logroñés CF ha estado jugando en el filo de la navaja, el destino de este conjunto se resolverá en las dos próximas jornadas en caso de triunfar esta tarde en Tajonar. Porque todo lo que no sea una victoria no le sirve de nada a los riojanos. La derrota les dejaría con un pie y medio en Tercera a falta de que mañana el Sabadell triunfara en Santa Coloma, y el empate sólo serviría para alargar la agonía.
Así que el Logroñés CF tiene esta tarde un enfrentamiento directo con su destino. En la mano de estos jugadores está que el futuro del club sea más o menos esperanzador o que simplemente se convierta en un funeral anticipado de un proyecto, a día de hoy, muy mediocre. Y para un equipo que no ha sido capaz de afrontar los momentos importantes de la temporada con relativa calma, con capacidad de reflexión y con entrega máxima, la situación no puede ser más límite. Se enfrenta a sus peores miedos y encima lo hace lejos de Logroño, donde los resultados, por lo general, nunca han sido buenos.
Los 16 futbolistas que ha convocado Tito Bengoechea para este encuentro tan importante deben estar preparados para lo peor. Deben ser los más fuertes mentalmente una vez que se ha demostrado hasta el hartazgo el escaso potencial técnico de este grupo de futbolista. Hoy es cuando la palabra equipo toma especial relevancia. Todos deben empujar desde el inicio y no parar hasta el final. Entonces, cuando el árbitro pite el final, será el momento de seguir trabajando o de simplemente dejarse ante el estrepitoso fracaso deportivo.
Las sensaciones como local no son halagüeñas. Los dos últimos encuentros en Las Gaunas invitan al pesimismo, ya que el conjunto de Bengoechea no ha sido capaz de manejar el juego, de llevar el peso del partido para alcanzar la cota que se marca en el vestuario, que es simplemente ganar. Hoy los logroñeses no pueden salir a especular.
Enfrente se encontrarán con una Osasuna B casi cerrado por vacaciones. Los navarros se entregarán los justito tras una semana de celebraciones, por el gran éxito del primer equipo, y de escasos entrenamientos, como bien ha confirmado el técnico osasunista Cuco Ziganda. Así que el Logroñés CF estará en la obligación deportiva y también moral de llevar el peso del partido, de buscar la victoria desde el primer minuto y hasta el final. Suceda lo que suceda. Porque en infinitas ocasiones este equipo ha demostrado buenos inicios que se terminaban en cuanto llegaba el menor contratiempo.
Esta situación ya no es factible y más cuando un equipo triste se enfrenta a cara descubierta contra sus peores miedos, contra un destino que le lleva dando oportunidades hace mucho tiempo.