El comité de empresa de Babcock reiteró ayer su exigencia al Gobierno central de que busque otro propietario para la compañía, ya que considera que el actual, la multinacional Austrian Energy, no será capaz de atender las exigencias de financiación que supondrán los importantes pedidos que acaban de conseguir, por un importe superior a los 115 millones de euros. Lo representantes sindicales insistieron en que el grupo austriaco ha incumplido los compromisos que asumió para tener acceso a las ayudas públicas.
El presidente del comité, Daniel Penas, anunció que esta «exigencia de responsabilidades» a la Sepi -la sociedad estatal que fue dueña de la firma- se concretará en un conjunto de movilizaciones. La primera de ellas tendrá lugar mañana con una concentración en el BEC de Barakaldo, donde el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, asistirá a la 'fiesta de la rosa' organizada por el PSE.
Movilizaciones
En las próximas semanas las reivindicaciones se trasladarán también a la sede del Ejecutivo vasco, ya que los sindicatos le reclaman también que se implique directamente en la búsqueda de ese nuevo propietario. Según los representantes de los trabajadores, tanto el Departamento de Industria como el Partido Socialista de Euskadi se comprometieron en el pasado, aunque de forma verbal, a trabajar en la búsqueda de una compañía que quiera hacerse con el control de Babcock. La consejera de Industria, Ana Aguirre, llegó a reconocer hace algunos meses que, al menos hasta entonces, no había aparecido ninguna empresa dispuesta a asumir este riesgo, ni siquiera a estudiarlo como posibilidad.
En la actualidad, y tras un mes de mayo pletórico en la consecución de nuevos contratos, Babcock tiene una garantía de trabajo de sus talleres para el próximo año y medio. Incluso, se da como seguro que tendrá que contratar varias decenas de trabajadores de algunas especialidades, como es el caso de calderería, para atender la construcción de los equipos. Sin embargo, el comité sospecha que la dirección de la empresa va a reclamar a la Sepi que entregue las ayudas públicas pendientes -unos 30 millones de euros, destinados inicialmente a inversiones- para financiar estas operaciones.
Los delegados sindicales también criticaron el hecho de que Austrian Energy haya incumplido el compromiso de ceder a su filial Babcock la tecnología de que dispone. Según los representantes de los trabajadores, la multinacional austriaca ya ha anunciado que cobrará 9 millones de euros de la filial por la cesión tecnológica en materia de calderas, necesaria para ejecutar uno de los pedidos ya en curso, con destino a Brasil.
El comité también reclama a la Sepi que amplíe el periodo de garantía que concedió a los trabajadores sobre el pago de sus salarios -cinco años, que están a punto de concluir- tras la privatización de la empresa.