Ahora que la fibra y otros materiales copan la fabricación de todo tipo de barcos, la carpintería de ribera se encuentra en peligro de desaparecer. El astillero de Bermeo es uno de los pocos que subsisten y ha logrado convertir sus trabajos en madera en verdaderas obras de arte.
El primero de los proyectos que les hizo saltar a la fama fue la conversión de una embarcación de pesca en el buque escuela de carácter civil 'Gure Izar'. La falta de fondos por parte de los promotores obligó a paralizar las labores durante algún tiempo. Sin embargo, las tareas de construcción de este esbelto velero bergantín, que surcará los mares con más de un millar de alumnos al año, se reanudarán en breve.
No obstante, la verdadera puesta de largo por su trascendencia ha sido la elaboración de las réplicas de un telescopio del siglo XVIII y un ballenero del XVII. El primero de ellos, considerado como una auténtica joya de su tiempo, se encuentra instalado en Madrid y es una reproducción exacta del ingenio fabricado por el astrónomo sir William Hershel, a petición del rey de España Carlos V, en 1791.
La pieza dispone de un soporte de diez metros de altura y más de nueve de diámetro, así como un catalejo elaborado en hierro batido y latón, que suma más de 1.200 kilogramos. El telescopio original, instalado en el Observatorio Astronómico del parque madrileño del Retiro, fue destruido por el fuego en 1808, durante la ocupación de las tropas napoleónicas.
Un ballenero interactivo
Según las primeras estimaciones, cerca de 50.000 personas podrían visitar anualmente este buque de 37 metros de eslora y cuatro cubiertas, que quedará atracado en el muelle del Artza. El proyecto impulsado por el Departamento foral de Empleo se ha realizado a través de dos cursos de una escuela taller de carpintería de ribera.
El ballenero dispondrá de un sistema de animación interactivo. El fantasma de un marinero de 1625 que se resiste a abandonar el barco en el que navegó será el encargado de explicar al público los secretos y características de la embarcación. Por otra parte, el astillero bermeano también se encargó de restaurar la goleta 'Cantabria Infinita', buque insignia de la comunidad vecina.