El servicio del ferry 'Fortuny', que inauguró el martes su ruta entre Bilbao y Portsmouth, ha quedado suspendido hasta nueva orden debido a las «deficiencias» técnicas y administrativas detectadas por las autoridades británicas en su bautismo en aguas atlánticas. Tras la inspección, realizada con el buque atracado en el puerto inglés, la Agencia Marina y Guardacostas prohibió el embarque de los pasajeros en el viaje de regreso como medida de prevención, en una decisión calificada de «desproporcionada» por la propietaria del barco. Acciona Transmediterránea descartó cualquier riesgo de seguridad en el barco, operativo desde 2001 en la línea Barcelona-Palma, y alegó que había superado recientemente todos los exámenes de la autoridad portuaria española.
La dirección general de la Marina Mercante Española, que se ha visto desautorizada en alguna medida por sus homólogos del Reino Unido, hizo ayer causa común con la naviera y reclamó con ella una inspección conjunta por parte de expertos de ambos países, en un intento por solucionar el incidente. Transmediterránea anunció la cancelación del viaje que estaba previsto esta noche desde Santurtzi y confió en que la reanudación «se produzca lo antes posible». Todo apunta a que el servicio recuperará la normalidad la próxima semana, cuando se haga el análisis.
Travesía inaugural
El 'Fortuny' emprendió su travesía inaugural el martes rumbo a Portsmouth, adonde atracó el jueves. Cuando los viajeros visitaban la localidad, un equipo de inspectores de la Agencia Marina examinó el buque, llegando a la conclusión de que los equipos de extinción no estaban listos «para un uso inmediato» y que los planes de simulacro eran «deficientes». Por ello, obligó a la embarcación a zarpar sin el pasaje, sólo con la carga, en la vuelta. La naviera española cuestionó los fallos, «indignada» porque no tenían la suficiente entidad como para prohibir el embarque.
El pasaje, formado por 331 invitados -muchos pertenecientes a grupos sociales-, regresaron a bordo de dos 'airbus' fletados por la compañía. Los aviones aterrizaron en el aeropuerto alavés de Foronda a la 1.30 y las 2.20 horas y, desde allí, los pasajeros fueron trasladados a Bilbao y Santurtzi. «No tenemos queja. Nos han tratado muy bien», explicó uno de ellos. Otros calificaron la singladura de «despropósito» y denunciaron que el barco y la tripulación no estaban preparados para atender una situación de emergencia. El ferry, que cubre dos servicios semanales al puerto inglés -con salidas los martes y sábados-, llegará a Santurtzi esta mañana,
La dirección general de la Marina Mercante informó ayer por escrito y por teléfono a la Agencia Marina británica que «no está de acuerdo» con la prohibición adoptada en Portsmouth y la censuró porque, a su juicio, obedecía a «una cierta precipitación». La administración portuaria española recordó que el ferry había superado todos los controles desde su botadura -transportó a 182.000 pasajeros en 2005- y que la línea del mediterráneo que cubría tiene la misma importancia que la de Bilbao a la costa inglesa.