El campo de 18 hoyos del Club de Golf Artxanda dio salida ayer a sus primeros jugadores. José María Olazabal, diseñador de la nueva instalación deportiva, fue el encargado de estrenar el recorrido por la mañana. Otros 140 socios e invitados del club pasaron a lo largo del día por los 9 hoyos abiertos -el resto estará en marcha en junio cuando se asiente la hierba-.
La construcción de la instalación inaugurada ayer no ha sido fácil. La difícil orografía de la zona prolongó las obras durante más de dos años y medio. Lo abrupto del terreno obligó a remover un millón de metros cúbicos de tierra. El recinto, que se extiende a lo largo de seis kilómetros por la ladera sur del monte Ganguren de Galdakao, ha costado cerca de 14 millones de euros y se suma al otro recorrido de 9 hoyos del club, que ocupa unos terrenos cercanos de Larrabetzu y funciona desde 2004. Los dos campos y la nueva casa club han supuesto una inversión de 30 millones de euros.
Olazabal calificó el campo de «divertido» y quiso borrar la etiqueta de «difícil» que, a simple vista, se le adjudica por su ubicación en la cima de un monte. «No tiene grandes dificultades y no es muy largo. Los aficionados se van a divertir», comentó el profesional guipuzcoano. Resaltó «las vistas espectaculares» que se disfrutan durante el recorrido, salpicado por tres lagos y en el que se han plantado 1.400 árboles autóctonos.
El club cuenta con 1.400 socios y se plantean como techo llegar a 1.800, la capacidad que consideran máxima para no saturar el campo. Tienen sus ojos puestos en el turismo. «Estamos en conversaciones con turoperadores para que incluyan en sus paquetes turísticos la posibilidad de jugar al golf en Artxanda», explicaron sus portavoces.