La decimosegunda edición de la Feria del Pescado de Bermeo, que se celebrará del 26 al 28 de este mes en el parque de la Lamera, presenta este año como principal novedad la inclusión de género ahumado y congelado tanto para exposición como para la venta directa al público. Estos productos llegarán a la villa marinera de la mano de sendas empresas ubicadas en Leioa y Arrankudiaga.
Entre los ahumados, el público podrá encontrar, además del tradicional salmón, otras variedades como el verdel. La cita, patrocinada por EL CORREO, prestará especial atención al cimarrón o atún rojo y reunirá a una treintena de expositores. Los participantes ofrecerán al público una gran variedad de productos elaborados en Bermeo, así como todo tipo de material relacionado con el mar.
«Es la cifra máxima de expositores que podemos albergar en el recinto por cuestión de espacio», recalcó el alcalde bermeotarra, Juan Carlos Goienetxea, durante la presentación ayer de la Arrain Azoka. Los visitantes recibirán una práctica guía elaborada por el Instituto Tecnológico Pesquero y Alimentario, Azti, que incluirá las características del atún rojo, así como las artes que se emplean para su captura.
El folleto contará, además, con algunos platos de fácil elaboración. Otra de las novedades de la presente edición es la instauración de un premio para la empresa expositora que presente el producto más innovador. «Hasta ahora realizábamos sólo la presentación del género y con este paso pretendemos darle más realce. El jurado estará compuesto por técnicos de Azti», recalcó el primer edil.
Los numerosos visitantes que se acerquen a la feria dispondrán también de un gran número de actividades paralelas. La oferta incluye demostraciones de venta de pescado en la cofradía vieja, así como visitas a la Escuela Náutica y el Museo del Pescador.
Vista del ballenero
«Este año, el público sólo podrá acudir a las conserveras el viernes, mientras que el fin de semana tendrán la oportunidad de conocer una de las pocas carpinterías de ribera que funcionan en la actualidad», apuntó Goienetxea.
Asimismo, y aunque la réplica del ballenero del siglo XVIII, que en el futuro ejercerá de centro de interpretación de este cetáceo, no está totalmente acabada, los visitantes podrán contemplarla en el muelle del Artza. Un guía les explicará diferentes aspectos relacionados con la nave. En los alrededores de la carpa de la ikastola, además, habrá talleres de elaboración de estrobos, nudos marineros y aparejos de pesca. Todo en una de las citas marineras más arraigadas del Cantábrico.