La última tripleta a concurso del 18º Villa de Bilbao fue la peor, un quiero y no puedo de principio a fin. Abrieron los invitados Hoon, que se trajeron a decenas de amigos acríticos que jaleaban el final de cada canción. Bueno, canciones no hubo, sino un ejercicio de estilo liderado por una chica gritona, triste como el grunge y en la onda de participantes antiquísimos villano como Fromheadtotoe y Zea Mays. Sonido tenían, pero faltaban canciones. La mejor, un 'alt co' con voz nasal.
Los barceloneses Le Fou no pasaron de la apariencia y el oropel fugaces que animan la escena de su ciudad. Quisieron hacer punk funk pero no pasaron de la new wave descacharrada. Ecos de Costello y Le Tigre captamos desganados en su cóctel, limitado instrumentalmente, pedante por la trompeta y exhibicionista a saco, claro.
Cerraron el concurso unos invitados por intercambio, Sonopack, de Munich, Alemania. Voluntariosos y emocionados por actuar en el Bilborock tras 20 horas de carretera, su palo fue de rock duro disperso, entre Korn e Incubus. Otro rollo plano, vamos.
Nuestra quiniela. Ha habido mogollón de bandas con nivelón y posibilidades. Las tres mejores Freewheelin Tornados (country), Shaolin Temple Defenders (soul) y Southern Voodoo (rock coriáceo). Muy retros, dirán algunos. Molaron también Blood Seekers (punkarras), Majestics (rock-pop), Standard (la sensación de Getxo) y Mendetz (rock bailón). A ver qué depara la democracia del jurado.