El lehendakari Ibarretxe hacía esta pregunta: «¿Adónde nos quieren llevar?». Y, con esa excusa, una serie de reflexiones en el artículo de 14 de mayo que publicaban diversos medios de comunicación del País Vasco y que desde luego no puede pasar desapercibido ni mucho menos dejar de ser contestado, ya que se proyecta, con la excusa de las actuaciones judiciales, contra el Partido Popular y sobre todo no hace ninguna referencia a las insuficiencias que su propio partido y el Gobierno que preside han desplegado.
Una vez más Ibarretxe, sin un ápice de autocrítica, vuelve a proyectar todas sus obsesiones contra los demás, utilizando recientes resoluciones de los tribunales, vuelve a parapetarse en elementos en los que ha dejado de creer, Concierto y Estatuto de Gernika , para utilizarlos contra quienes no comparten sus proyectos de ruptura y, sobre todo y quizá lo más grave, lo hace escondiéndose en cuatro circunstancias que hay que definir como una falacia, un olvido clamoroso, un sofisma y una obsesión.
Y es impropia esa pregunta aislada por parte del lehendakari sin antes haber respondido a una cuestión previa, ¿dónde estamos? Y sí que me gustaría responderla y así responderle a él en el sentido de decir dónde estamos los vascos, dónde el Partido Popular, objetivo implícito de sus críticas y acusaciones y luego pasar a responder a su cuestión.
El lehendakari utiliza una falacia al dar la impresión de que existe una deslealtad institucional generalizada y decir que «los tribunales han cercenado el Concierto Económico al establecer que nuestra única capacidad de tomar decisiones se limita a copiar las que adopte el Gobierno de Madrid». Él sabe que eso es falso, sabe que el Concierto está ahí y puede ser utilizado en todas sus potencialidades y quiere hacer parecer que ignora que él no tiene más responsabilidades. Y ahí llega el clamoroso olvido.
¿Por qué no dice en su artículo que él, su partido y su Gobierno se han negado a blindar el Concierto Económico al no permitir la reforma de la Ley de Territorios Históricos y hacer que las normas forales tengan rango de ley? Por tres veces esta cuestión se ha planteado en los últimos tiempos en el Parlamento vasco, una a instancia de las Juntas Generales de Álava y dos a iniciativa del Grupo Popular, y en las tres ocasiones el PNV y el lehendakari y su criterio se han opuesto a aprobar una fórmula legal para dar fuerza de ley a las normas forales y ofrecer protección jurídico-política al Concierto.
El sofisma está en una consideración que efectúa en su escrito y que alega al decir que «se está consintiendo una interpretación re-nacionalizadora española del derecho al autogobierno que tiene el País Vasco». Eso lo dice y se queda tan ancho, lo justifica en la dificultad europea de armonización fiscal y lo sustenta en una apariencia de contradicción entre partidos y regiones que lo que hacen es precisamente lo contrario, utilizar los instrumentos del Estado de Derecho para defender su autogobierno en cada región en la que se integran, es decir, proclamar 'de facto' la descentralización allí donde están.
La obsesión está donde siempre, anclada en que las diferencias jurídicas y políticas y la utilización de las leyes y tribunales cuando a uno no le convienen se convierten en armas de destrucción del autogobierno, en deslealtad institucional y en amenaza uniformizadora. Y yo le pregunto: ¿Qué peor amenaza y deslealtad para nuestro autogobierno y nuestro Concierto que esos planes que, como el de Ibarretxe, son el mejor ejemplo de deriva, de instabilidad y de desame foral?
Señor lehendakari, primero tenemos que saber dónde estamos para que a renglón seguido entremos en otras reflexiones y, le aseguro, estamos en la Constitución española, en el Estatuto de Gernika y en el Concierto Económico. ¿Que se mueven con dificultades a veces? Pues sí. ¿Que son lo que más y mejor nos ha desarrollado a los vascos en nuestra historia? No hay mejor consideración. ¿O no es cierto que en nuestro propio autogobierno ustedes han sido incapaces de mejorar la distribución interna de competencias y la LTH y promueven un progresivo centralismo? Sin duda.
Y respondiendo a su pregunta '¿Adónde nos quieren llevar?' Entiendo que los que se vinculan a la Constitución, el Estatuto y el Concierto siguen el camino del desarrollo de Euskadi, y el Partido Popular con ellos. Y no confunda a quien utiliza las leyes y quien legítimamente acude a los tribunales para la aplicación de aquéllas con destructores de lo que hemos construido todos. Ya sabe que existen reglas del juego, nos gusten o no. Quizá sea su señoría responsable de no haber sabido fortalecer nuestro autogobierno con lealtad y búsqueda de acuerdos o ¿adónde nos quiere llevar?