Un boxeador convertido en una eminencia prodigiosa tras recibir un porrazo no menos prodigioso en un combate; un poeta del siglo XXII que es capaz de proyectar sus emociones y por lo tanto provocar en el público la emoción de un poeta; y un hombre obsesionado con el destino que cree a pies juntillas que todo tiene un sentido y, para colmo, se enamora.
El humor y la imaginación parece que son las armas principales con las que el escritor madrileño José Antonio Palomares ha encandilado al jurado para proclamarse ganador de la XIII edición del Premio Literario Viña Alta Río-Café Bretón.
El más relevante -y el mejor dotado económicamente, con 4.500 euros más la publicación de la obra, dentro de seis meses, por la editorial AMG- de los premios literarios que se conceden en La Rioja fue entregado ayer en el templo o, mejor, en la ermita literaria más lustrosa de la capital del vino, el café Bretón de la calle Bretón de los Herreros.
Ante la mirada inmóvil de las fotos enmarcadas en las paredes: Ramón Irigoyen, Charlie Parker, Millán-Astray (a este, por fortuna, sólo se le ve de lejos) o el también premiado Juan Manuel de Prada, y resguardados del aire amodorrado de este verano prematuro. Entre numerosos asistentes y los ineludibles emparedados, el jamón o las banderillas de gambas, escultura hispánica símbolo del tapeo, y junto a los buenos caldos de la Bodega Viña Alta Río, los organizadores, Alfonso Lanza, del consejo de la Alta, y José Cortés, Colo, del café Bretón, presentaron al escritor.
«Nos costó mucho decidir debido al muy alto nivel de la selección», dijo el periodista Álvaro Soto, uno de los miembros del jurado, compuesto además por el escritor y traductor Francisco Páez de la Cadena, el poeta Francisco José Quintana, el librero Francisco Javier Alonso Castroviejo y las periodistas Pilar Santaolalla e Isabel Ramos.
Palomares (Madrid, 1974) trabaja como director creativo en una agencia de publicidad y ha conseguido múltiples premios, entre ellos, el León de Oro en Cannes y varios Soles de Oro en San Sebastián, equivalentes al Oscar y al Goya publicitarios. Galardonado también con diversos premios literarios nacionales, especialmente a sus relatos cortos, es autor de, entre otros, 'El sabor del Cerdo Agridulce', además de un poemario y 'Me llaman Fuco Lois', su primera novela que se presenta en Madrid dentro de una semana.
En contraste con la densidad del 'Títere con cabeza' galardonado en 2005, parece que -a la espera de que nos la leamos-, en esta ocasión, la «facilidad de lectura», se han valorado para escoger al prometedor 'Ver las estrellas...'
Proyección internacional
Sesenta y ocho obras, nacionales y latinoamericanas, han participado en este concurso que tiene en su orla -además de a Prada- al Premio Nacional de Literatura Miguel Sánchez Ostiz, al bilbaíno Pablo Martínez Zarracina, autores sudamericanos, logroñeses -Javier Alonso- o el ovetense Javier Almuzara, ganador en 2005.