Qué alegría ver en el festival de Alfaro a tres toreros, riojanos y oriundo, con los que uno ha sufrido y se alegró en varias décadas de taurinismo practicante y comprometido. Distinto al de pupitre y retaguardia. Mayor regocijo al comprobar el buen ambiente de asistencia que salió encantada.
Se vendieron, según la organización, 1.999 entradas con ingresos de 38.085 euros y los gastos fueron de 32.588 euros. El beneficio es de 5.497 euros para las obras benéficas después de divertir y tener suerte. Un milagro en estos tiempos. Los que pronosticaban el lleno, por el cartel, se han equivocado. Suerte de las entradas compradas en plan donativo. A seis días de la celebración, todavía no se podían declarar los gastos específicos o por capítulos. ¿Ya! Síntoma claro de que hay sorpresas o que necesitan de algún enfoque o maquillaje de difusión, a favor de la noble causa sin duda.
Porque de Alfaro nadie se fue sin dinero o desairado aunque en estos casos, siempre, los gastos sorprenden a la contra y bueno saber quien cobra cuando los que mantienen el tinglado aportando entienden que hay capítulos de importe cero.
Mérito de Urdiales
Ante algunas sorpresas y consultas, el que esto firma mantiene, y hay vídeos, que lo de más mérito a tenor del comportamiento del novillo fue lo realizado por Diego Urdiales. Tengo para mí que una cosa es dar pases a un carretón con formas aflamencadas y otra dominar, exponer firme y torear dificultades con voltereta de prólogo.
Se ha dicho y escrito que Barrera se ganó el puesto para la feria. Diego Urdiales lo tiene ganado hace tiempo aunque a la prosapia le agrade más saludar a otros de más nombre.