El ferry 'Fortuny' atracó ayer, a las 8.00 horas, en el dique de Santurtzi después de su frustrado viaje inaugural al puerto inglés de Portsmouth, donde las autoridades británicas le obligaron a zarpar de vuelta sin los pasajeros a bordo por presuntas deficiencias administrativas y de seguridad. La naviera propietaria del barco -Acciona Transmediterránea- y la dirección general de la Marina Mercante Española han solicitado una nueva inspección en los muelles de Bilbao al cuestionar de plano las conclusiones del examen realizado el jueves pasado por la Agencia Marina y Guardacostas. Acciona confía en que la investigación bilateral, necesaria para que el nuevo servicio marítimo recupere la normalidad, se desarrolle durante la próxima semana y que la embarcación supere el análisis sin problemas.
Hasta entonces, el servicio del nuevo ferry ha quedado suspendido. Mientras tanto, el barco se trasladará al puerto deportivo de Getxo para dejar libre el dique de Santurtzi al 'Pride of Bilbao', la otra embarcación que ofrece la misma ruta Santurtzi-Portsmouth.
Marejada
Precisamente, la competencia con este último barco, gestionado por la compañía inglesa P&O y en ruta desde 1993, es uno de los asuntos de fondo que podrían haber alimentado la marejada. Transmediterránea dejó entrever un posible exceso de celo de los inspectores británicos al calificar de «inusual» el examen desarrollado a su buque en el primer atraque.
Por el contrario, la Agencia Marina del Reino Unido defendió la rigurosidad de los controles, descartando que fuera excepcional ese tipo de inspección al barco de Transmediterránea, compañía centrada en rutas a Baleares, Canarias y El Estrecho. La naviera espera que las aguas recuperen la calma «a la mayor brevedad posible» para dejar atrás el incidente en su bautismo en aguas del Golfo de Vizcaya.