A la sombra de Bilbao, se levanta la urbe de Barakaldo. Con cerca de 100.000 habitantes, es la segunda ciudad más poblada del territorio y, junto a la capital vizcaína, protagoniza un ambicioso proceso de transformación urbanística. En 2003, el socialista Tontxu Rodríguez cogió las riendas del Ayuntamiento. A falta de un año para las elecciones, el alcalde siente orgullo por la evolución del municipio.
-Este mes cumple tres años de mandato. ¿Qué balance hace?
-Positivo. Los ciudadanos han entendido que Barakaldo se ha transformado, ha pasado a ser una ciudad del siglo XXI. Poco a poco vamos completando la primera transformación.
-¿Le queda al municipio mucho camino por recorrer?
-Queda por hacer una segunda transformación social y cívica. En el ámbito urbanístico, la ciudad está casi desarrollada, ya es compacta. El Plan General está a punto de agotarse, a falta de terminar el desarrollo urbano, que vendrá con el nuevo ensanche de Barakaldo: Lutxana y Burtzeña.
-Gobernó un año en minoría y luego su partido pactó con el PP. ¿Goza de buena salud la coalición?
-Desde luego. Como en todo matrimonio hay momentos fáciles y difíciles, pero es mucho más fácil gobernar con mayoría estable.
-¿No le quedó otra opción que pactar con el Partido Popular?
-Hablamos con todos los partidos y se intentó llegar a acuerdos con el grupo mayoritario de la oposición, el PNV. Pero ellos sólo pusieron encima una cuestión, el Plan Ibarretxe, y no les preocupaba el desarrollo de la ciudad.
-¿Están condenados a entenderse?
-No es una condena. El progreso de la ciudad es lo que llevó a ese pacto.
-¿Le queda alguna asignatura pendiente?
-Las tenemos. Si el alcalde de un municipio dijera que ya ha hecho todo, debería marcharse.
-¿Piensa repetir como candidato a la alcaldía del PSE?
-Pues no lo sé. Lo deciden los órganos del partido. A mí, desde luego, me gustaría repetir.
-Barakaldo tiene una feria de muestras, hospitales, un amplio casco urbano, centros comerciales... ¿Qué le falta?
-Porque soy de Barakaldo. Si fuera de Bilbao diría que tenemos la feria de muestras y la zona de ocio más importante del norte. La ciudad se ha transformado, pero todavía le falta mirar hacia la ría.
-Mirar hacía la ría con viviendas...
-Con viviendas, un parque tecnológico en Burtzeña, el desarrollo completo de la zona Urban... Y en colaboración con Bilbao Ría 2000 espero que pronto se dé una salida espectacular a una pastilla debajo del puente de Rontegi.
-7.214 licencias de pisos en seis años. ¿La vivienda es la clave de la regeneración urbanística?
-No lo digo yo, lo dice el Eustat y el Instituto Nacional de Estadística: Barakaldo es el municipio vasco que más viviendas ha construido. Lo importante es que el 60% de los pisos son protegidos. El suelo es caro y nosotros hemos intervenido con una nueva figura a mitad de camino entre las viviendas libres y de VPO, que es la de protección local.
-¿Por qué darle un uso residencial a las antiguas zonas industriales?
-No es que se desmantele la industria. Barakaldo tiene un auge poblacional importante en los años 60-70 debido al desarrollo de la industria y la siderurgia. Al inicio de los 90 comienzan a cerrar esas fábricas y se genera un suelo. ¿Qué se puede hacer? Aquí se hizo el plan Urban. Y ahora vuelve a repetirse la escena con otras factorías en Lutxana y Burtzeña.
-¿Es el Ayuntamiento el que fuerza la salida de Fertiberia y Befesa?
-Una normativa europea obliga a sacar de las ciudades a estas plantas por razones medioambientales. Y si Barakaldo ha imaginado un desarrollo hacia la ría, nadie puede venir desde fuera a impedirlo. Son otras instituciones las que deben reubicar a estas factorías.
El «submarino» foral
-La Diputación se ha apresurado a catalogar el traslado de Fertiberia de 'pelotazo' urbanístico.
-Es un gran apresuramiento por parte del diputado de Empleo. Casualmente, ha tenido que arrepentirse de sus palabras y ha pasado de torpedear un proyecto a vigilarlo con telescopio. La Diputación debe dejar de ser submarino de los proyectos que gestionan los ayuntamientos.
-Tras superar muchos obstáculos, existen dificultades con la Diputación y el Gobierno vasco por el parque empresarial de Burtzeña. ¿Saldrá a flote?
-Es lamentable, porque uno, pese a los años, sigue siendo ingenuo. El Plan General establece un área industrial en una zona pegada a la ría. Se creó una sociedad pública porque todos estábamos convencidos de que ahí iba un parque empresarial. Y ahora a alguien se le ha ocurrido recalificar el suelo, reducir empleos y levantar 2.000 viviendas. ¿En vez de mirar a Fertiberia, por qué no miran a Burtzeña y este presunto 'pelotazo'?
-¿A quién se refiere?
-A la Diputación, que ha podido con el Gobierno vasco. Es un caso sangrante. El lehendakari ha venido tres veces a vender las bonanzas de ese proyecto. Pero ahora se han dado cuenta de que en Barakaldo gobiernan los socialistas. En Ortuella ahora están los nacionalistas y se lo llevarán allí.
-La 'Supersur' y la Variante Sur ferroviaria prevén atravesar El Regato, pulmón verde baracaldés. ¿Es posible conjugar estos proyectos con el medio ambiente?
-Lo intentamos. Tengo la esperanza de que la Variante Sur ferroviaria no afecte a este área. Y queda la 'Supersur', la solución a la congestión de la A-8. El 80% del futuro trabajo de esta variante va por túnel y apenas habrá una afección medioambiental.
Impacto del BEC
-¿Atrae turistas el BEC?
-Con la feria Barakaldo se ha puesto en el mundo. Pero sólo está ocupada 100 días al año. ¿Eso ha redundado en beneficio de Barakaldo? En el entorno del recinto, sí, sobre todo en lo referente a los locales de hostelería. Pero al comerciante del centro o de Cruces no le ha influido.
-¿Puede Barakaldo proyectarse al exterior al margen de Bilbao?
-El que hace diez años pensara que en Barakaldo pudiera haber un área de promoción turística, se llevaría las manos a la cabeza. Evidentemente, no tenemos un concepto turístico como otras ciudades. Pero nos podemos aprovechar de dos polos de atracción próximos: el Guggenheim y el Puerto.
-Barakaldo tiene un teatro de prestigio. Hacienda investiga a la compañía residente por un presunto impago del IVA. ¿Va a afectar a la estabilidad de la sala?
-Espero que no. El Teatro Barakaldo es un referente dentro de los teatros nacionales públicos. Y su imagen no puede ser perjudicada por la gestión en una empresa que presta sus servicios, con la que no tenemos relación.
-La oposición habla de crisis.
-De eso habla el PNV, que no es ni oposición ni nada.
-La UPV prevé trasladar a San Mamés la Escuela de Minas de Barakaldo. ¿Van a hacer algo para evitar su marcha?
-Me parece magnífico que el campus se traslade a Bilbao, pero eso no significa que retraiga en las actividades docentes de otros municipios. Nos gustaría que se quedara la Escuela de Minas.