Martínez de Irujo, un pelotari de otra galaxia, se mostró con la misma fuerza devastadora que un tornado en la semifinal que disputó en el Atano III de San Sebastián ante Rubén Beloki. El representante de la promotora de los Vidarte dejó en dos míseros tantos (22-2) a su paisano burladés. Amasó su victoria en la marmita de la exquisitez y con una naturalidad pasmosa. Materializando tantos de pelotari grande, inteligente, valiente, hecho con esa pasta especial que distingue a los campeones, dominador en todas las facetas pelotísticas y artista. Juan rezuma fantasía a rausales por todos los poros de su piel.