Darío de Regoyos, pintor asturiano de finales del XIX e introductor del impresionismo en España; Francisco Iturrino, el más 'fauve' de los pintores vascos de época, y el gran pintor alavés Fernando de Amárica, discípulo de Sorolla muy atento a las novedades que la pintura europea reportaba a principios del XX, juntos en una exposición en plena Gran Vía de Bilbao. Son algunos de los principales artistas representados en la muestra sobre el paisaje coleccionado por el Museo de Bellas Artes de Bilbao que la Sala de Exposiciones de la Fundación BBK (expone desde hoy hasta el 28 de julio.
Antes de morir en Barcelona, en 1913, Regoyos residió en el País Vasco casi dos décadas, y concretamente en Bilbao entre septiembre de 1907 y abril de 1908, época en que era un habitual de la Gran Vía lo mismo que del tren de Las Arenas, donde también residió, y que le llevaba a pintar el mar. El Museo de Bilbao guarda guarda muchos de sus paisajes y esta exposición reúne varios de los menos vistos por el público, como una luminosa vista de Lezo.
El paisaje vasco asoma igualmente en la exposición con artistas posteriores como Gaspar Montes Iturrioz y Arturo Acebal Idígoras, como también la austera geografía mesetaria en diferentes épocas del año y bajo las miradas distintas de varios de los principales nombres de las llamadas escuelas de Madrid y Vallecas, como Benjamín Palencia, Ortega Muñoz y Díaz Caneja.
La muestra, titulada 'El paisaje en la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao', reúne una veintena de obras fechadas entre finales del siglo XIX y principios del XX, época de una imparable renovación en las formas artísticas, aquí reflejada a través de buenos ejemplos tanto del impresionismo, como del expresionismo y el cubismo.
Un abigarrado jardín de Francisco Iturrino, santanderino de ascendencia vasca, gran amigo de Matisse, es de lo más moderno y destacado de la exposición.