Euskadi cosechó una nueva decepción. La segunda consecutiva. Habían pasado 25 años desde aquella lejana derrota en Mendizorra ante Hungría (1-5) hasta que Camerún, en diciembre de 2005, condenó a los vascos. Ayer, una joven Gales lo vovió a hacer. En sólo seis meses, dos encuentros perdidos. En ambas ocasiones, además, de forma inmerecida, injusta, por la mínima. Pero lo que quedan son los resultados y el casi hasta ahora inmaculado palmarés de la tricolor tiene dos borrones.
Las múltiples bajas, el cansancio de los jugadores en una Liga llena de angustia para la mayoría a excepción de los dos de Osasuna, el maldito viento sur que tanto daño hace a los equipos vascos... Múltiples razones podrían explicar la derrota. Pero sólo hay dos. Una, la falta de pegada de la tricolor. Otra, la maestría, la genialidad, la clase, llámenlo como quieran, de Ryan Giggs. Su gol fue sólo un pequeño detalle de la valía de este interior zurdo que deleita en el Manchester United. Es el capitán, el 'jefe' de Gales y lo demostró con ese tanto.
Perdió, pero el combinado vasco partió con una idea clara: había que regresar al placentero camino de los triunfos. Ganar. Iribar y Etxarri habían mentalizado a sus 16 convocados -a última hora se cayeron Ismael Urzaiz, por problemas físicos, y Raúl García, por motivos personales- de que había que salir a tope. Lo asumieron. En una tarde calurosa, los locales tomaron el mando desde el arranque. Gales, con tres defensas y dos carrileros, se dedicó a proteger la portería de Jones. La amenaza local llegaba desde las bandas. Primero, desde la izquierda, en la que la pareja realista López Rekarte-Gabilondo campó a sus anchas durante los primeros veinte minutos.
Susto de Guerrero
Pero el encargado de asustar al grupo de Toshack fue Guerrero, el jugador con más partidos con Euskadi en sus piernas. En el minuto cuatro, cuando los 'dragones rojos', ayer de amarillo, aún no se habían plantado en San Mamés, el portugalujo regateó al meta británico y cuando su tiro se colaba en la portería un atento defensa evitó el tanto.
Primer aviso, y Gales seguía a lo suyo. Sin reacción, rácana. Euskadi, con el mismo patrón, también: a por la victoria. Con Puñal y Mikel Alonso repartiendo juego a ambas bandas. Pronto, apareció también la derecha con Edu Alonso, un batallador, y Xabi Prieto. Parecía que han estado juntos toda la vida. Se entendieron a la perfección para asistir a un Etxeberria que regresó al puesto de delantero centro; el lugar en el que brotó. El de Elgoibar hizo de 'killer', pero sin puntería.
En éstas, por arte de magia, también porque si quiere optar a estar en la Eurocopa de Austria y Suiza tiene que demostrar algo más, la joven selección galesa despertó. Surgieron las estrellas: Bellamy, autor de 17 goles con el Blackburn, y el mítico Ryan Giggs. Son los dos faros que deben iluminar este relevo generacional comandado por Toshack, y así lo hicieron. Sin embargo, Lafuente se encargó de evitar que esos destellos cegaran a Euskadi. El meta de Retuerto, que debutaba con la tricolor, rayó la perfección. Excepcional, paró todo lo que le tiraron, que fue mucho. Bellamy, Earnshaw, Collins... Durante un cuarto de hora de acoso constante, todos lo intentaron, de cabeza, en 'unos contra unos'... En vano. Era la tarde del vizcaíno.
Pero el asedio pasó. Las ideas volvieron al combinado vasco. De eso se encargó Etxeberria. Al borde del descanso, con un buen recorte, volvió a poner en apuros a Jones -ya lo había hecho antes de cabeza-. En el momento más inoportuno, sin embargo, se resbaló. Descanso.
Tras el paso por vestuarios, el grupo vasco mutó y eso que sólo se hicieron tres cambios. El buen resultado que le había dado las internadas por la banda dejó paso a obsesivos intentos por el centro. No dio el resultado esperado. Para nada. Hubo alguna ocasión, esporádicas del elgoibartarra, pero la pólvora estaba mojada.
Gales tampoco ofrecía mucho más. Tras un breve letargo, sin embargo, Bellamy y Giggs se reactivaron. Y el del Manchester marcó. Mucho premio para Gales, un duro golpe para Euskadi, que no se rindió. No lo hizo gracias a un activo Llorente. Pero nada salió. Sin merecerlo, la tricolor 'llora' una nueva derrota.