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Lunes, 22 de mayo de 2006
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Lamikiz quiere agotar el mandato
El presidente descarta dimitir y el club sostiene que la pésima campaña «no es causa suficiente» para adelantar las elecciones
Lamikiz quiere agotar el mandato
CRISIS. Lamikiz pasó el sábado un mal trago en el palco de San Mamés. / IGNACIO PÉREZ
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La junta directiva del Athletic se propone agotar su mandato y que, por tanto, Fernando Lamikiz llegue como presidente del club a 2008. Así lo aseguró ayer en una conversación con este periódico el propio Lamikiz. El abogado de Busturia elude realizar declaraciones públicas después de la severa reprobación que recibió por parte de San Mamés en el partido que cerraba el kiosko de la peor temporada de la historia del club. Eso sí, preguntado por este periódico sobre si pensaba dimitir y, por consiguiente, adelantar las elecciones, respondió con una rotunda negativa. Su diagnóstico de la situación es que la reprobación de los aficionados se entiende porque no habían vivido un sufrimiento igual. Pero, en todo caso, la junta directiva considera injusto que se le señale a ella como única responsable de la penosa campaña. En resumen, la importante pañolada no será verdugo de su gestión. Los directivos recuerdan que fueron elegidos para cuatro años y, por tanto, tienen toda la legitimidad para seguir en el club.

La lectura de lo sucedido el sábado en San Mamés no deja lugar a dudas. Un importantísimo sector de los socios proclamó 'estos son nuestros jugadores, el entrenador nos da igual, pero no queremos a Lamikiz'. El club cree ver un deseo de que se adelanten las elecciones y sale inmediatamente al paso para descartar esta opción. En la única comunicación oficial sobre la crisis, incluida en la crónica del partido en la página web del Athletic, se advierte con rotundidad de que «la decepcionante trayectoria de nuestro primer equipo no parece causa suficiente para alterar lo que las socias y socios decidimos cada cuatro años».

Lo cierto es que ninguno de los dirigentes esperaban la rotundidad con la que se expresaron los socios. Había expectación, pero llegaron al campo convencidos de que el fastidio de la afición no iba a exteriorizarse de forma tan clamorosa. Así se explican los gestos de incredulidad y resignación con los que se recibieron los gritos de dimisión, que les hicieron despertar a la realidad del sentir social.

El malestar de la afición va en serio. Se vio ayer de nuevo en el Euskadi-Gales, en el regreso de Lamikiz al palco de San Mamés. Con mucha menos intensidad, pero en un anuncio de la presión a la que se puede ver sometido, algunos aficionados le pitaron y reclamaron su dimisión.

Tras el tumulto ante el Barça, la mayor parte de los dirigentes se quedaron en el antepalco, aunque hubo al menos tres que abandonaron el estadio nada más finalizar el partido por una puerta distinta a la habitual para esquivar a los centenares de aficionados que esperaban la salida de Lamikiz. En esos momentos de desconsuelo total, directivos del club escucharon al presidente quejarse amargamente de lo ingrato de una labor no remunerada y que queda al albur de los avatares deportivos de la temporada.

Lamikiz vive el peor momento de su gestión. No ha sido el presidente elegido con más votos, pero sí el que más fácil ha ganado unos comicios desde Pedro Aurtenetxe en 1991. Dos años después de imponerse en las urnas, da la sensación de estar muy tocado. En su entorno hubo directivos que le pidieron que no se desoyera a los socios. «Hay que hacer autocrítica, tender puentes a las otras sensibilidades y dar un giro a la situación», solicitó ayer un dirigente del club.

Todos juntos

La primera consigna en la junta ha sido la de cerrar filas. Por el momento el vicepresidente primero, José Miguel Lanzagorta, uno de los que dice Clemente que es contrario a su continuidad, ha garantizado este fin de semana al presidente que sigue en el cargo, pese a que en los últimos días ha sobrevolado la posibilidad de que arrojara la toalla. Además, Lamikiz ha reclamado a sus dirigentes máxima asistencia al acto de mañana, en el que anunciará su decisión sobre el banquillo del equipo. El objetivo es vestir la medida como una decisión consensuada, pese a que la fractura en la junta ha sido importante.

A partir de ahí, Lamikiz intentará vender los aspectos más lucidos de su gestión. Si logra el permiso de Clemente. En sectores contrarios al entrenador en la junta no ha pasado por alto que el entrenador rechazara la pasada semana adelantar al jueves su conferencia de prensa convocada para el viernes. El segundo día Lamikiz había convocado a los periodistas para presentar el ventajoso acuerdo televisivo con Mediapro, que permite al club ingresar 80 millones en cinco años por sus derechos televisivos. Sin embargo, Clemente se negó a adelantar en 24 horas su intervención. ¿Resultado? Lamikiz se vio en los periódicos con menos espacio que Clemente en plena campaña en favor de su continuidad y hubo informativos en los que a la hora de elegir un tema reservaron su tiempo para el entrenador.

La causa del conflicto ha sido evidentemente la mala temporada. Por aquí deben llegar las medidas de Lamikiz. Habrá que ver si mañana mantiene el compromiso que Clemente dice tener de que le prometió seguir en caso de permanencia. Hay que atender a cómo se mueve en el mercado. Muchos de los que le rodean le recomiendan una ambiciosa política de fichajes para devolver la ilusión a los socios que le han reprobado.



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