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Lunes, 22 de mayo de 2006
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alto el fuego permanente
Zapatero anuncia que abrirá en junio el proceso de diálogo con ETA
El presidente del Gobierno da por concluida la verificación del alto el fuego y advierte de que la etapa iniciada se prolongará más allá de una legislatura
José Luis Rodríguez Zapatero dio ayer por cerrado el proceso de verificación del alto el fuego decretado por ETA y se comprometió a acudir el próximo mes de junio al Congreso de los Diputados para recabar el apoyo de los partidos e iniciar el diálogo con la banda terrorista «para ver el fin de la violencia». Ante cerca de 10.000 personas congregadas en el BEC de Barakaldo, el presidente del Gobierno subrayó que el empeño de su gabinete por lograr la desaparición del terrorismo es «absoluto» y auguró un proceso que se prolongará más allá de esta legislatura y en el que es «imprescindible» el «concurso de todos».

Dos meses después de que ETA anunciase el alto el fuego, Rodríguez Zapatero acudió hasta el recinto ferial de Barakaldo para participar en la Fiesta de la Rosa organizada por el PSE-EE, un acto masivo que los socialistas vascos aprovecharon para rendirse a sí mismos un homenaje y destacar el papel que han jugado durante los últimos años para lograr que la organización terrorista cese sus actividades.

Y en este contexto, rodeado de ikurriñas y pancartas en las que podía leerse la palabra 'Paz', el presidente del Gobierno subió al escenario por el que ya habían pasado el alcalde de Barakaldo, Tontxu Rodríguez, y el secretario general del PSE-EE, Patxi López, para cerrar un mitin que había levantado enormes expectativas después de que el propio Zapatero hubiese transmitido a la dirección de su partido su intención de dar un «mensaje importante» durante su primera visita a Euskadi tras el alto el fuego.

Tras un primer recuerdo a las víctimas del terrorismo, el jefe del Ejecutivo recordó que cuando ETA anunció la tregua, él transmitió a la sociedad que se tomaría su tiempo para evaluar la verosimilitud de la decisión adoptada por la banda armada. Ayer dejó claro que esta etapa ha terminado y anunció que, definitivamente, el próximo mes de junio acudirá al Congreso para pedir el aval de los partidos. Una decisión tomada después de que las fuerzas de seguridad hayan remitido al Gobierno tres informes que verifican una «alta probabilidad de que estemos ante un alto el fuego real», según señaló el sábado el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda.

Lo que aún no está fijada es la fecha concreta de la comparecencia. En este sentido, el calendario parlamentario y político de las próximas semanas se encuentra cargado de acontecimientos. Los dos últimos días de mayo el Congreso acogerá el debate sobre el Estado de la Nación. Posteriormente, está prevista la reunión del Pacto Antiterrorista y el 18 de junio se celebra en Cataluña el referéndum sobre el Estatuto. La posibilidad que cobra más fuerza es que Rodríguez Zapatero se presente en la Cámara Baja después de la consulta catalana.

Aun así, y a pesar de las reiteradas exigencias planteadas por algunos sectores nacionalistas, el presidente del Gobierno reiteró que su gabinete actuará «sin prisas y sin ansiedad» para que después de «30 años de dolor» el proceso vaya en la buena dirección y «nunca más vuelva a haber violencia».

Una prudencia que, añadió, es necesaria porque se trata de una «oportunidad» cuya gestión se prolongará «más allá de un gobierno o de una legislatura, al menos tres o cuatro años». Incluso, fue más allá y, otorgando trascendencia histórica al momento político actual, señaló que es tarea «de una generación» que sea capaz de demostrar que la «convivencia es el respeto a las ideas y que todos tenemos una visión parcial del mundo».

Conciliador

En un tono conciliador que se prolongó durante los 37 minutos que duró su discurso -dedicado integramente al proceso de paz, salvo un par de minutos en los que mencionó de pasada las leyes de Igualdad y de Dependencia-, el presidente empeñó su palabra en que su gobierno asumirá «toda la responsabilidad» y va a «saber compartir y reconocer» la labor de «todos los que de buena fe quieran» colaborar en este proceso, que debe desembocar en el fin de la violencia. Buscando la complicidad del resto de partidos, admitió que hay «muchas fuerzas políticas» que están trabajando por la paz, y que «nadie puede intentar ir una cabeza por delante».

Durante una alocución en la que no lanzó un sólo ataque ni al Partido Popular ni al PNV, el presidente del Gobierno sí se dirigió a Batasuna y a ETA, dejando la puerta abierta a la adopción de determinadas medidas si se produce un alejamiento de la violencia. Sin nombrar explícitamente a ninguna de las dos organizaciones, Rodríguez Zapatero recordó el discurso que pronunció en enero del año pasado en el Kursaal de San Sebastián y, como entonces, recalcó que si aquellos que «han abrazado, defendido, apoyado o usado la violencia dan un paso, la democracia sabrá dar sus pasos» porque, según el jefe del Ejecutivo central, es un «régimen político que garantiza la libertad y facilita el futuro en convivencia». Y, en este contexto, manifestó que «todas las ideas tienen derecho a expresarse con un límite natural: que se defiendan con la palabra».

«Pueblo vasco»

Zapatero, que elogió la «plenitud» del autogobierno» de Euskadi, las tradiciones del «pueblo vasco» y el euskera -«una lengua de todos que ya se puede usar en las instituciones europeas»-, se dirigió a la audiencia congregada en el BEC para recalcar que, por motivos de «historia y de porvenir», el futuro de Euskadi tiene que estar ligado al de la España constitucional.

El presidente admitió que se trata de un proceso complicado, pero que los «empeños difíciles son los que merecen la pena». Con tono optimista, pidió mantener la esperanza y se dirigió a la audiencia para lanzar un mensaje de confianza: «lo vais a conseguir y vais a ver el final de la violencia». Asimismo, elogió la «valentía» de los socialistas vascos y, en un guiño a sus compañeros de Euskadi, vaticinó que el PSE-EE «va a estar a la altura de las circunstancias y el Gobierno estará a su lado».



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