El Correo Digital
Lunes, 22 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
SOCIEDAD
SOCIEDAD
Traficantes de oro verde
La Policía busca a delincuentes organizados que se dedican a hacer negocio con el robo de aceite de oliva virgen a granel en grandes cantidades
Traficantes de oro verde
VALIOSO. El mejor zumo de aceituna del mundo. / FERNANDO GÓMEZ
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El color del aceite de oliva virgen extra oscila entre el verde oscuro y el dorado. Lejos del blanco de estupor y el sonrojado de cólera que aquella mañana alternó en el semblante de los empleados de la cooperativa olivarera de Humilladero, en Málaga, cuando comprobaron que unos desalmados habían vaciado los depósitos de acero que albergaban el zumo natural de aceitunas sanas a temperatura constante listo para embotellar y, sin dejar rastro, se habían llevado «el 20%» de lo producido durante el año por las 170 familias asociadas. De un golpe, al precio que ha estado el aceite en el supermercado -alrededor los cinco euros desde febrero- el botín supuso unas ganancias redondas: 500.000 euros en lingotes de oro verde.

Aquel robo, ocurrido en la madrugada del 26 al 27 de febrero, era el primero de una cadena. Luego ha habido tres más en Andalucía, donde se concentra la tercera parte de la producción mundial, y uno en Tarragona. Todos ellos, planeados al milímetro, tanto o más que el atraco a un banco, y que aún no han sido esclarecidos. El último tuvo lugar el 28 de abril en el municipio jienense de Vilches.

La investigación policial arroja varias certezas: en todas las sustracciones se han empleado varios camiones cisterna, los únicos capaces de transportar el líquido verde, a una media de 25.000 kilos por vehículo; en todas, los asaltantes han invertido unas tres horas en cargar el aceite; en todas ha sido tan fácil como forzar un candado, desguazar una verja, romper el cristal de una ventana, abrir las válvulas exactas y extender las mangueras para 'alimentar' hasta la saciedad -con la ventaja de que el virgen extra no produce colesterol y es magnífico para los males circulatorios y cardiovasculares- los tráilers estacionados fuera del recinto.

Una operación limpia. El trasvase es una labor habitual en las almazaras, una vez extraído el aceite de la oliva. Choca tan sólo el hecho de llevarse a cabo a altas horas de la madrugada, sin contar los destrozos ocasionados. Sin embargo, en ninguno de los robos nadie oyó, vio ni sintió nada. No hay huellas ni pistas. No se ha derramado una sola gota de aceite en un descuido. Como los trucos de magia, se sabe que aquí pasó algo, pero ¿cómo?

Hasta la habilidad andaluza para ver el lado cómico de la vida ya se ha adueñado del asunto: «A ésta la llaman cooperativa mágica porque los ladrones metieron cinco camiones cisterna sin despertar a los guardeses y, antes de esfumarse, estuvieron cuatro horas. Si eso no es magia, que baje Dios y lo vea», protesta José Julián Logroño, presidente de la Pontanense de Puente Genil (Córdoba), tierra de olivos y membrillos. Por suerte, recuerda, las almazaras tienen contratado un seguro que cubre las contingencias del robo, ya que hasta la fecha se han sustraído 500.000 kilos. Puestos en el mercado, los cacos han podido conseguir así varios millones de euros.

«Por encargo»

La policía judicial de la Guardia Civil sigue la pista de las empresas de transporte que pudieron facilitar los camiones y busca en facturas, albaranes y certificados de control de producción de aceite expedidos en los últimos tiempos la clave para dar con los autores de los robos. Estos serán los únicos indicios fiables. «En el robo no les van a pillar, en el movimiento sí. Ese aceite acabará en cualquier botella, lo van a vender seguro», sostiene Primitivo Fernández, director de la Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (ANIERAC), quien no duda en atribuir las sustracciones a «mafias organizadas».

«No es fácil deshacerse de tales cantidades. Tienen que tener contactos en el extranjero», opina Rafael Sánchez de la Puerta, director gerente de la Federación Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias (FAECA). Coincide con él Álvaro Olavarría, gerente del grupo aceitero Oleoestepa: «Las cantidades de aceite son tan grandes que tiene que tratarse de robos por encargo. El aceite lo tienen colocado».

Su hipótesis es que, con el puerto de Málaga a escasa distancia, al amanecer del mismo día del robo los camiones cisterna pueden depositar la mercancía en algún barco con destino al este europeo. De ser cierto, el 'negocio' es inmejorable, ya que en Moscú, por ejemplo, un litro cuesta casi lo mismo que en Japón: 20 euros. Por algo se ha bautizado al aceite como el oro verde. Tampoco se descarta que, tras cometer el asalto, cada camión tenga como destino una planta de embotellado y que incluso el aceite de oliva virgen sea adulterado con aceites de semillas para así obtener más beneficios, tanto en el mercado interior como en el extranjero.

«Preocupa que esto se convierta en una dinámica habitual», apostilla Esteban Carneros, jefe de comunicación de la sociedad antequerana Hojiblanca. De modo que a las cooperativas no les queda otra que invertir en medidas de seguridad extraordinarias. «Blindados hasta las uñas» define un empleado de una almazara que exige el anonimato. Busca «eludir la publicidad» para proteger «nuestra marca», porque «los cacos podrían vengarse e insinuar, por ejemplo, que han introducido algún componente tóxico en nuestro virgen extra». Con estos antecedentes, los consumidores «no volverían a comprarnos aceite».

Medidas de seguridad

En la Grecia clásica, el transporte por mar del aceite de oliva era custodiado por una flota de barcos, tal era la importancia que se otorgaba a este producto, «el más sano, saludable y de más fácil digestión», que venden las guías. Las dos orillas del Mediterráneo han visto transportar, en odres o en ánforas de cerámica, aceites griegos y fenicios. Los nuevos 'piratas' trabajan en tierra firme y están provocando que las cooperativas contraten guardas de seguridad privados que supervisan día y noche las instalaciones.

Incluso hay empresas que han instalado sensores adheridos a los grandes depósitos de aceite para detectar cualquier extracción fuera de horas. Y sistemas de videovigilancia de circuito cerrado de apoyo. O alarmas que se disparan ante cualquier forzamiento de puertas o ventanas. Para la industria del sector, se trata de evitarmás sorpresas desagradables.

Los robos han coincidido en el tiempo con la nueva apuesta que las empresas españolas han hecho con el oro verde. De momento, están comprando a las italianas parte de las acciones que éstas adquirieron hace dos décadas. Hoy, la primera compañía aceitera del mundo no es transalpina, sino nacional: Sos Cuétara. Además, mientras en el corazón de Andalucía la vida transcurre al ritmo pausado de los olivos, su Gobierno regional, la Junta, lleva celebrando desde febrero degustaciones de aceite en China para mostrar las bondades del producto. «Estamos obligados a producir el mejor zumo de aceituna del mundo. Es el legado que nos dejaron los dioses», proclama Esteban Carneros.

Y cita la leyenda de cómo en el Olimpo surgió una disputa entre Poseidón y Atenea a propósito del señorío de Ática. Zeus estableció que se lo entregaría a quien le presentara el don más útil para la Humanidad. Se resolvió a favor de la diosa cuando ésta llevó una ramita de olivo y afirmó que se convertiría en árbol vigoroso, capaz de pervivir siglos; que sus frutos serían buenos para comer y que de ellos se obtendría un líquido que serviría para aderezar el alimento de los humanos, aliviar sus heridas, dar fuerza a su organismo y luz a su noche: el aceite de oliva que hoy tanto ansían los ladrones.



Vocento