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Martes, 23 de mayo de 2006
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OPINIÓN
ARTÍCULOS
OPINIÓN/Estado/partido
Me llama mucho la atención, mi señor Zapatero, esa propensión tan suya a tratar cuestiones de Estado en mítines de partido. En un encuentro partidario con cargos municipales del PSE anunció en San Sebastián el 15 de enero de 2005 su predisposición a hablar con los terroristas. Sólo puso una condición: «es necesario que cese de una vez el ruido de las bombas y las pistolas». El ministro Sevilla abundó al día siguiente en el mismo foro: «Sólo esperamos una carta de ETA en la que nos diga dónde y cuándo entrega las armas y abandona el terrorismo». Tres días después del mitin, ETA puso un coche bomba con 40 kilos de explosivos en Getxo.

Durante unas 60 bombas más han insistido ustedes en que el abandono definitivo de las armas era la condición necesaria para el diálogo: La vicepresidenta ha explicado reiteradamente que «el único comunicado que esperamos de ETA es el de su entrega de las armas y el abandono de la violencia». En la misma línea y casi con las mismas palabras la siguieron José Blanco y Patxi López.

Gobierno y partido (el ministro Alonso, José Blanco, Rodolfo Ares y López Garrido) coincidieron en señalar «de ETA no interesa lo que dice, sino lo que hace». ¿Cómo no va a interesar lo que dice la banda que el presidente del Gobierno ha designado como interlocutora? ¿Piensan sentarse con ellos sólo para regañarles?

Que el Gobierno no sepa lo que piensa el Gobierno. El ministro del Interior afirmó la semana pasada que no habíamos llegado al punto de partida, a «la convicción de que ETA quiere dejar las armas». Debía de hablar en plural mayestático, porque cuatro días después dice usted que sí hemos llegado. También puede que tengan distinto verificador. O que uno de los dos haga una lectura personal de sus informes. Es verdad que este fin de semana ha habido ocho asaltos con pintura y piedras a batzokis y a la casa de una concejala socialista, pero la declaración de ETA era de 'alto el fuego', no de 'abajo la brocha' y es preciso admitir que el fuego llegó muy alto la noche de la ferretería: hasta el décimocuarto piso del inmueble.

En otro acto de partido, en fin, anunció usted el domingo el comienzo del diálogo con la banda para junio. En justa correspondencia, ha convocado a veces en La Moncloa reuniones de partido, como la cena de los 'barones' que le costó el infarto a Rodríguez Ibarra. El portavoz del partido en el Congreso se creyó legitimado recientemente para anunciar recursos de la fiscalía y la abogacía del Estado contra la condena a tres policías por la detención ilegal de dos militantes del PP.

Tareas para la próxima semana. Copiar cien veces: La Moncloa es La Moncloa y Ferraz es Ferraz. Discuta con sus compañeros y compañeras la máxima siguiente: La confusión de lo público y lo privado, del gobierno y el partido, alfombran el camino de la corrupción y el totalitarismo.

s.gonzalez@diario-elcorreo.com



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