La Bolsa española estrenó la semana con una fuerte caída, en línea con lo acontecido en las últimas sesiones. La subida del viernes fue un mero espejismo y los inversores apostaron nuevamente por deshacer posiciones. La actitud fue generalizada: recogida de los beneficios de este año, aunque sean ya escasos, y a esperar a tiempos mejores para la renta variable. Todos los componentes del Ibex-35 cerraron en números rojos.
El indicador perdió un 2,84% para marcar un último cambio en 10.950,2 puntos. El selectivo vuelve a los niveles de los últimos días del pasado mes de enero. En tan sólo dos semanas, el Ibex-35 ha caído más de 1.100 puntos (un 9,37%). Con ello, ha minimizado su subida de este 2006 al 2,02%. El miedo a una subida de los tipos de interés demasiado pronunciada está pasando una dura factura a la renta variable española, pero también a la del resto del Viejo Continente. Ayer, el Cac-40 francés perdía un 2,65%, el Dax Xetra alemán, un 2,22% y el Footsie 100 británico, un 2,2%.
Arcelor volvía a ser protagonista. El consejo de administración del grupo siderúrgico europeo aplazó ayer su examen sobre los nuevos términos de la OPA de la anglo-india Mittal Steel, hasta que sean aprobados por las autoridades bursátiles. La reacción de los inversores fue la de aprovechar el fuerte avance del valor el pasado viernes para recoger beneficios. Las acciones de Arcelor retrocedían un 6,86%.