Covite, el colectivo de víctimas del País Vasco que reúne a casi medio millar de afectados, valora el gesto del presidente del Gobierno de intentar incluir en el preámbulo de la Constitución una mención expresa a quienes han sufrido la violencia de ETA, aunque no colme sus exigencias de memoria, verdad y justicia y mantenga un discurso muy vigilante hacia la negociación con la organización terrorista. En declaraciones a este periódico, la portavoz de la agrupación, Cristina Cuesta, aseguró que la propuesta constituye «un detalle bonito y entrañable» al que ella y sus compañeros no se van a negar. Sí precisó, no obstante, que eso «no es suficiente» a la hora de responder a las demandas de los damnificados y «tampoco» resulta su «objetivo primordial».
Alejada del tono crítico hacia la iniciativa con que han reaccionado otras plataformas, Cuesta no quiso prejuzgar las intenciones de Zapatero hasta conocer «en qué términos» la concreta; lo que sí lamentó es que el jefe del Ejecutivo no les anticipara sus propósitos y confió en que lo haga a partir de ahora. Cuestión diferente es el posicionamiento ante la inminente apertura del diálogo con ETA, cuya confirmación por parte del presidente resulta, a ojos de la representante de Covite, «un tanto surrealista» dado que «la realidad es muy obcecada». Una realidad que su asociación vinculó, a través de un comunicado, con las «inaceptables ambiciones» de la banda, reflejadas en su última entrevista o los ataques de Barañain y Getxo.
Además de exigir a Zapatero que explique el «contenido» y «los límites» de esa negociación, Covite le pide que se asegure de que ETA quiere dejar las armas y los terroristas «con crímenes a sus espaldas se entreguen a la Justicia». Los afectados recalcan que son «los primeros» en desear el fin de la violencia, pero advierten al presidente de que «dialogar de esta manera» supone «una gran traición» y de que «cualquier cesión o rendición» sólo legitimará «los más de 900 asesinatos y los miles de atentados». «Necesitamos un Gobierno fuerte y con claras convicciones para derrotar al terrorismo», zanja la nota.
«Terrorista Otegi»
Covite esperará a conocer los detalles para decidir si se suma a la cuarta manifestación que prepara la AVT contra la negociación con ETA, una convocatoria que diseñará mañana. Su presidente, Francisco José Alcaraz, avisó al Ejecutivo de que «no puede ceder al chantaje» de los etarras y de un «terrorista como Otegi, que es lo que hace en los últimos meses». Alcaraz añadió que cualquier mención a las víctimas es «digna de agradecer», pero replicó a Zapatero que los afectados no piensan renunciar «a la dignidad y derecho» y que no se «va a comprar» su silencio «ni con monumentos, ni con medallas ni con subvenciones». El PSOE afeó a la AVT, por boca de José Blanco, que proteste ahora cuando no lo hizo contra los contactos que emprendió el PP durante la tregua de 1998.
El doble anuncio de Zapatero sobre el diálogo con ETA y la reforma constitucional provocó reacciones contrapuestas. En Euskadi, la viuda de Fernando Buesa apeló al apoyo de las víctimas al Gobierno para lograr la paz y a la «unidad democrática» como mejor freno a las exigencias de ETA, mientras el periodista Gorka Landaburu pedía que «no se obstaculice» el proceso.