Los responsables de Osakidetza y los sindicatos más críticos con su gestión han convertido su desencuentro en una costumbre, de manera que el 'cese de hostilidades' temporal decretado ayer constituyó toda una sorpresa. En el segundo de los cuatro días de huelga anunciados en el Sistema Vasco de Salud, los convocantes -ELA, SATSE y ESK- decidieron «aplazar» las dos jornadas restantes hasta saber qué dan de sí las reuniones bilaterales a las que les ha citado el departamento. Eso sí, este atisbo de entendimiento no se extendió al juicio sobre las movilizaciones de ayer, en cuya valoración se repitió la insalvable disparidad de cifras del viernes pasado: según Osakidetza, la incidencia fue «bastante escasa», del 4,47%; para las agrupaciones de trabajadores, en cambio, resultó «muy satisfactoria» y superó el 60%.
Los sindicatos atribuyeron la convocatoria de las nuevas reuniones a la incidencia que tuvo la huelga del viernes. Según explicaron, la otra parte se muestra ahora dispuesta a tratar los dos temas que más preocupan a los trabajadores, es decir, la plantilla y los salarios, después de negarse a tocar estos asuntos en la última reunión de la mesa sectorial debido a la inminencia de los paros. No obstante, ELA, SATSE y ESK han condicionado la desconvocatoria definitiva de las movilizaciones a la sinceridad de esa nueva actitud: «La situación se puede repetir, depende de la voluntad con la que vengan a negociar».
Tomadura de pelo
«Si hay una posibilidad de explorar la vía del diálogo, nosotros lo vamos a hacer, desde luego. No vamos a desaprovecharla», resumió la portavoz de ELA, Izaskun Garikano. Según detalló, los tres sindicatos no confían en que la primera reunión resuelva nada, pero sí les servirá para comprobar si realmente se ha producido un cambio de actitud en Osakidetza: «Nos han planteado que se hablará sobre todos los temas y durante el tiempo que haga falta. Podría ser una tomadura de pelo, pero eso lo valoraremos después», comentó. En caso de que los resultados les defrauden, ELA, SATSE y ESK promoverán «nuevas convocatorias que conciten el mayor grado posible de unidad sindical».
Osakidetza, en cambio, resaltó que «siempre ha mantenido la voluntad negociadora» y sacó la conclusión de que «la huelga no debía haberse producido». En cualquier caso, los responsables del ente valoraron «positivamente» la nueva situación y manifestaron su deseo de «superar diferencias» y seguir trabajando: «Esto no es una partida que finaliza y se pasa página, ni se debe jugar con medidas tan drásticas como una huelga, como parece haber entendido el conjunto de los trabajadores de Osakidetza», concluyeron.
El propio consejero de Sanidad se vio sorprendido por la «buena noticia» al salir de una comparecencia en el Parlamento y expresó sentimientos similares: «No hay ninguna razón objetiva para la huelga -argumentó Gabriel Inclán-. No tenemos ninguna duda de que la única forma de arreglar las cosas es sentándose alrededor de una mesa y hablando, no hay otra manera. No entendía la huelga desde el principio y no la entiendo cuando vemos condiciones de trabajo, sueldos, calidad de servicio...».
Jornada ordinaria
Igual que hizo en la primera jornada, la dirección de Osakidetza aseguró que sus cifras sobre el seguimiento del paro de ayer son «reales y contrastadas», ya que se basan en los descuentos de las nóminas de los huelguistas. Según afirmaron, los servicios fueron «prácticamente los habituales de una jornada ordinaria», ya que sólo faltaron a su puesto 687 de los 15.353 empleados a los que correspondía trabajar en el turno de la mañana. La incidencia fue mayor en atención primaria que en los hospitales -del 9,97% frente al 2,79%- y el índice de Vizcaya (4,77%), superó a los de Álava (4,55%) y Guipúzcoa (3,91%). La movilización también fue desigual en los centros más importantes de cada territorio: el 4,11% en Txagorritxu, el 3,85% en Cruces y el 1,54% en el Hospital Donostia.
Estas cifras resultan ridículas al lado de las aportadas por los sindicatos, aunque parte de la diferencia se explica por la interpretación opuesta de los servicios mínimos, que cada uno anota a su favor. Según la versión de ELA, SATSE y ESK, secundó la huelga el 64,4% del personal de atención primaria y el 60,3% del que trabaja en hospitales, y la movilización se reforzó con las dos horas de paro de «un nutrido grupo» de médicos de atención primaria de Vizcaya y Guipúzcoa. Los convocantes destacaron los efectos del paro en decenas de ambulatorios y en los quirófanos de los hospitales y cifraron el seguimiento medio de los dos días de huelga en un 67,15% de los trabajadores. Además, volvieron a protestar por el «incumplimiento sistemático de los servicios mínimos por parte de las direcciones».