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EL MOSAICO
El patio de mi casa es particular y los flamantes frontones de Zaratamo, según Pablo Barbadillo, también. Y lo dice con conocimiento. «Estas instalaciones sólo pueden ser usadas por unas pocas personas que tiene reservada de forma perpetua una hora concreta, porque así lo establece el sistema de asignación», nos explica. Él, que está empadronado en este municipio desde hace más de un año, ha intentado apuntarse varias veces, pero «las horas más atractivas están llenas por la gente que está ya en lista. Y el único modo de entrar es esperar a que alguien renuncie y te asignen su plaza por el sistema 'a dedo'», denuncia. Pero es que, además, «muchos de esos usuarios ni siquiera son del pueblo», se queja con enfado. Pablo asegura que ha hablado con los responsables municipales, pero que no le han hecho caso, así que recurre a nosotros para que sus lamentos lleguen a donde deben. «El uso de frontón debe favorecer a los residentes en Zaratamo», concluye.
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