El pasado día 17 se celebraron conjuntamente el Día de la Sociedad de la Información, el Día de Internet y el Día Mundial de las Telecomunicaciones, lo que dio pie a que se nos recordaran, una vez más, las bondades y ventajas del uso de las nuevas tecnologías. En el caso concreto de Internet, ya no sólo sirve para buscar información, comunicarse, como entretenimiento y vía alternativa para la educación, sino que iguala las clases sociales, posibilita la interrelación con personas de otros países y culturas, sirve como herramienta integradora para los discapacitados y se emplea como medio de denuncia de la vulneración de los derechos humanos.
Sin embargo, las posibilidades de acceso son muy desiguales en el mundo; mientras que en Suiza o Alemania el 60% de la población se conecta regularmente a Internet, en África sólo uno de cada 118 habitantes lo hace. La existencia de la llamada 'brecha digital' diferencia a quienes tienen acceso a las nuevas tecnologías y están capacitados para emplearlas de quienes no. Se empieza a hablar de los 'inforricos' y de los 'infopobres' para distinguir a quienes disponen de información, y de poder, y quienes no. El reto consiste en darle un rostro más humano y menos mercantil a esta Sociedad de la Información, para lo que habrá que facilitar el acceso y la formación a quienes no los tienen. Pero sin confundir nunca la herramienta con el fin; el fin no se encuentra en la accesibilidad misma, ya que la trasciende, y pasa por el compromiso de construir un mundo más justo, pacífico y solidario.