Los diez días transcurridos y la convocatoria con la selección de Euskadi han servido a Josu Sarriegi como cámara de descompresión. Una vez diluida la «rabia» del descenso y con mayor perspectiva, el central de Lazkao no recurre a los paños calientes para analizar una temporada «mala». Dice que a pesar de los rumores que llegan desde el Athletic o la Real sólo se plantea como hipótesis de trabajo una pretemporada en albiazul. Afirma que el vestuario ha estado unido, pero también reconoce que las cuestiones extradeportivas «han influido mucho en el descenso».
-Han transcurrido diez días desde el descenso. ¿Ya se encuentra mejor?
-Hombre, sí. Los primeros días sobre todo fueron muy malos. Teníamos mucha tensión acumulada. Fueron días y semanas pensando en las posibles combinaciones, quién podía bajar, quién no, quién era el rival más débil... Estábamos todo el rato pensando en eso y en que no podíamos descender. Toda la tensión al final desembocó además en el descenso y los primeros días nos sentimos muy mal. Luego va pasando el tiempo, se te va pasando la rabia y lo asimilas.
-Al principio no quería ni hablar
-No teníamos ganas de nada, queríamos olvidarlo cuando antes y no es fácil. Porque todo el año hemos estado ahí abajo. Hemos sufrido desde el principio al final para bajar. Pero debemos pasar página, descansar, intentar tranquilizar la cabeza para que luego en la pretemporada estemos con las pilas cargadas. La Liga en Segunda es muy larga.
-¿Se anima a hacer un balance del año?
-Ha sido malo. Lo peor fue la primera vuelta. No arrancamos en ningún momento. Vino alguna que otra victoria, pero muy contadas. Esa rémora fue la que a la postre hizo que bajáramos. En la segunda vuelta ya funcionamos como un equipo. Si hubiésemos hecho lo mismo en la primera nos habríamos salvado matemáticamente mucho antes.
-¿Y no cree que la destitución de Oliva resultó clave?
-Puede ser, porque en ese momento estábamos muy enrachados. Cuando vino Oliva nos metió en la cabeza cuatro cosas muy claras y con esas cuatro cosas el equipo fue arriba. Después de la destitución el equipo estuvo más inseguro, pensando más en las cosas extradeportivas que en las deportivas y eso a la postre ha influido mucho.
-¿Tanto como para descender por eso?
-No sé, no sé, no sé. Ha habido muchas cosas. El año ha sido largo y se han producido problemas en medio. No sé si las cosas extradeportivas han influido como para bajar sólo por eso, pero sí han tenido su importancia. Para un deportista y un grupo es importante pensar sólo en el próximo partido, estar bien centrado. Todas esas trifulcas con la afición, el club...
Vestuario unido
-Desde fuera y por declaraciones de algunos de sus compañeros ha dado la impresión de que el vestuario no estaba perfectamente unido.
-Mira, creo que en general, y esto siempre puede tener sus excepciones, el grupo ha sido muy bueno. Me he sentido muy contento con la gente; con los jugadores en general ha habido un compañerismo muy grande. Eso ha ayudado a superar estos problemas y debates extradeportivos. Ese compañerismo ha sido muy beneficioso y ya te digo que el que diga lo contrario está equivocado.
-En la vida apenas existe el blanco o el negro y en su caso el equipo ha descendido pero usted ha culminado una buena temporada.
-Estoy contento con la temporada que me ha salido. Era mi primer año entero como jugador de Primera División y he conseguido jugar casi toda la campaña, con muchos minutos, pero se me queda un gusto malo. Al final el equipo ha descendido y esos días malos los pasas tú aunque hayas jugado muy bien. Para mí lo importante era no descender y no se ha conseguido.
-Le quedan dos años de contrato, pero suena en la agenda de Real Sociedad y Athletic.
-Ya, pero a mí por ahora no ha venido nadie a decirme nada y sí que he oído rumores y he leído en la prensa que hay un interés, pero no tengo ni idea. Me quedan dos años más de contrato y lo que pienso es volver a los entrenamientos con el Alavés en julio.
-Sí, ya lo ha dicho antes, pero queda mucho tiempo.
-Este año por el Mundial tenemos más vacaciones. Hay tiempo para despejarse y ahora es cuestión de olvidar y cuando venga la pretemporada llegar cargados de ganas y a tope.
-Pero le gustaría seguir en Primera.
-Hombre sí. Ahora que he estado sí que preferiría seguir jugando. Pero si me quedo en el Alavés tampoco estaría a disgusto. Los años que he estado aquí lo he hecho muy contento, me han salido las cosas bien y siempre he terminado jugando. En Vitoria estoy muy contento y la afición siempre se ha portado bien conmigo. Eso también lo valoro mucho.
-¿En su contrato figura alguna rebaja si desciende a Segunda?
-No, no hay ninguna diferencia.
-Tiene pendiente una conversación con el presidente. ¿De qué quiere o espera hablar?
-Como todos los compañeros. Al finalizar la temporada nos dijo que ya nos llamarían pero no lo ha hecho. Yo quiero hablar con él antes de irme de vacaciones porque me gustaría saber qué compañeros van a aseguir, con quiénes se cuenta, si va a haber muchos cambios... Y eso me lo tiene que decir el presidente.
A lo que manden
-Tal vez no es una pregunta que usted pueda responder, pero, después de dos años de experiencia, ¿piensa que el 'modelo Piterman' funciona? ¿No cree que debería cambiar?
-Mira, no puedo decir que me guste o no. No puedo contestarte a eso. Yo tengo que hacer lo que me mandan y si estoy en el Alavés debo darlo todo por el equipo. Es lo que hay y yo no puedo hacer nada a favor o en contra de eso. Yo lo que tengo que hacer es todo lo posible porque el equipo vaya bien.
-La verdad es que es una buena filosofía. Usted acaba rindiendo con todos los entrenadores.
-Sí me va bien, pero es mi obligación. Es muy importante para un jugador saber que puede rendir con cualquier entrenador. Me da confianza.
-Y ahora vacaciones. ¿Tiene algún proyecto?
-No, hay alguna cosilla por ahí... Pero de momento estoy en el pueblo, tranquilo. Después de que hable con él -Piterman- y de que sepa lo que va a pasar en el Alavés, a ver dónde puedo ir.