La Guardia Civil detuvo ayer dentro de una operación contra el dopaje a Manuel Saiz, director del equipo ciclista Liberty; a Eufemiano Fuentes, antiguo médico del Kelme y el Once; a Ignacio Labarta, técnico del Comunidad Valenciana; a José Luis Merino, responsable de un laboratorio madrileño, y a Alberto León, ex corredor de mountain bike y cercano a Fuentes. Pasaron la noche en las dependencias de la Dirección General de la Guardia Civil, en Madrid, declarando por su supuesta relación con una red de dopaje. El tráfico de dopantes es un delito contra la salud pública. Los infractores pueden ser condenados a penas que van desde los tres meses a los nueve años de prisión, además de quedar inhabilitados para ejercer su profesión. Tras el caso positivo de Roberto Heras en la pasada Vuelta a España, el ciclismo español sufrió ayer un golpe casi mortal.
Los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) mantienen la operación abierta. No se descartan más detenciones. Ayer registraron cinco domicilios -entre ellos, dos pisos propiedad de Eufemiano Fuentes en Madrid y una vivienda en Zaragoza de Ignacio Labarta- así como el laboratorio de Merino. Los miembros de la UCO se incautaron de varias sustancias dopantes, entre ellas EPO y hormonas de crecimiento, junto a bolsas para transfusiones de sangre. En uno de los pisos de Fuentes aparecieron un millar de dosis de anabolizantes, esteroides y material para transfusiones. Además, de la vivienda de Labarta se llevaron el ordenador personal del preparador aragonés.
Escuchas telefónicas
La investigación está dirigida por el Juzgado Central de Instrucción número 31 de Madrid, que dio la orden para que se pudieran 'pinchar' los teléfonos de los supuestos implicados en la trama hilada en torno a Fuentes. Al parecer, la operación iba a mantenerse en secreto durante varios días más, pero todo se precipitó al difundirse a través de los medios de comunicación.
Los primeros datos para esta actuación de la Guardia Civil proceden de una redada anterior, de la denominada 'Operación Mamut'. En junio del año pasado, fueron detenidas 70 personas por su implicación en el tráfico y fabricación de sustancias dopantes. Los agentes practicaron medio centenar de registros en un total de trece provincias y desmantelaron seis laboratorios en Cataluña, dos de ellos legales, en los que se incautaron de 30 millones de dosis dopantes y 10 toneladas de pastillas que se distribuían en gimnasios. De ahí partió el hilo que ayer ahogó un poco más al malherido ciclismo y que puede salpicar a otros deportes.
A Manolo Saiz, los miembros de la UCO fueron a buscarle a la sede madrileña de Liberty Seguros. El técnico cántabro acababa de planificar la próxima concentración de su equipo en los Pirineos. Terminó en la dirección general. Sólo pudo realizar una llamada telefónica, a su abogado. «No sabemos por qué le han detenido», declaró luego Pablo Antón, mánager de la escuadra ciclista. «Esto no tiene ninguna relación con el caso de Heras», defendió.
Relación con Basso
Con Saiz ingresó en la sede de la UCO Eufemiano Fuentes, antiguo médico del Orbea, el Once y el Kelme. Por las manos del facultativo canario han pasado muchos deportistas de élite, incluidos varios equipos de fútbol. En febrero de 2005 anunció su retirada de la actividad médica deportiva para dedicarse a investigar una enfermedad que afecta a un miembro de su familia. Sin embargo, se le relacionó con Roberto Heras cuando el bejarano dio positivo en la Vuelta. Fuentes siempre ha negado ser el médico del corredor.
Según la 'Cadena Ser', una de las líneas de investigación está centrada en la supuesta relación entre Eufemiano Fuentes y el ciclista Ivan Basso, que ayer ganó la etapa del Giro y que domina con claridad la ronda italiana. La misma fuente citó al corredor cántabro Iván Gutiérrez, del Caisse d'Epargne, como uno de los deportistas puestos bajo la lupa policial.