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Miércoles, 24 de mayo de 2006
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Lippi y la selección, tocados para el Mundial
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La selección 'azzurra' lleva dos días de concentración para el Mundial pero es difícil creer que estén muy concentrados. Los 'tifosi' silbaron el lunes a Buffon, Camoranesi y otros jugadores de la 'Juve' cuando entraban en el recinto y de puertas afuera cada día se suceden las sustos. Con seis fiscalías dedicadas al escándalo abundan las sorpresas cotidianas en cualquiera de los muchos filones abiertos. La última noticia, de ayer mismo, es que la Fiscalía de Turín sospecha que los balances de 71 clubes de todas las categorías han sido trucados para falsear los contratos de 41 jugadores. Entre ellos, según afirman las agencias italianas, el de Zidane en la Juventus, Kovacevic, ahora en la Real Sociedad, y Maresca, actualmente en el Sevilla.

También ayer se daba por segura la primera inscripción de un futbolista en la lista de investigados, honor que correspondería por falso testimonio a Manuele Blasi, jugador de la 'Juve' que el lunes incurrió en numerosas contradicciones durante sus tres horas de interrogatorio. Los magistrados querían saber por qué cambió de agente para confiarse a la todopoderosa empresa GEA, dirigida por el hijo de Moggi, y concretamente a uno de sus ilustres agentes, Davide Lippi, hijo del seleccionador nacional, Marcello Lippi. Parece que le prometieron que, de ese modo, tendría casi garantizada una convocatoria en la selección.

La GEA, que domina el mercado italiano, representa a unos 260 jugadores y 29 entrenadores. Este tentáculo de influencia que podría haber llegado hasta la selección es el filón que está acariciando a Lippi, que el día 19 prestó declaración durante tres horas. El seleccionador ha dicho que tiene la conciencia tranquila y que puede afrontar «hasta un camión de gran tonelaje». Asegura que las presiones de Moggi (su jefe durante diez años en la Juventus) y la GEA son como tantas de otros equipos. Y sobre su hijo, dice que le dejó claro que jamás le aceptaría ni un consejo. El comisario extraordinario nombrado por la federación, Guido Rossi, reiteró el lunes su confianza en Lippi ante las numerosas peticiones de dimisión. «Sería una locura», razonó Rossi, cuyo mejor argumento es que quedan dos semanas para el Mundial. Pero hasta que se acabe, la selección seguirá muy desconcentrada, atenta a los periódicos.



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