Cuando el ex ciclista Jesús Manzano habló de un laboratorio en la madrileña calle Zurbano, de un lugar donde se podían realizar sin preguntas transfusiones de sangre, nadie le creyó. Manzano es un maldito en el ciclismo. Un tramposo que recurrió a la farmacia para suplir sus carencias físicas. Su confesión sobre dopaje en el diario 'As' fue estremecedora. Se 'metía' de todo. Y recurrió en varias ocasiones a las transfusiones de sangre. En aquel relato citó la Clínica Merino, la de la calle Zurbano. Al parecer, la Guardia Civil sí le escuchó.
Aunque el primer positivo por transfusión sanguínea es reciente -Hamilton en la Vuelta a España 2004- , ese tipo de dopaje es antiguo, abandonado luego en tiempos de la EPO o la Nesp. Es engorroso y peligroso: riesgos de infección y de transmisiones de enfermedades como la hepatitis; también de trombosis e hipertensión. Hay datos de su presencia en la II Guerra Mundial. Los pilotos aliados recibían una transfusión antes de bombardear Alemania. Al deporte llegó en los años setenta, en el esquí de fondo. En los ochenta pululó por el ciclismo: apareció en los medios de comunicación en 1984, relacionado con el récord de la hora que Moser logró en México. Su médico era Conconi, otro gurú.
Todo cambió al llegar la EPO, una hormona sintética que aumentaba el nivel de glóbulos rojos. Había nacido el dopaje limpio, aséptico: unas inyecciones de eritropoietina bastaban para elevar el nivel de hematocrito, de glóbulos rojos. Sin infecciones, sin tener que congelar la sangre durante semanas y luego esconderla en el minibar de los hoteles. Carpetazo a las transfusiones, que quedaron archivadas. Hasta el cambio de siglo, hasta que el código impulsado por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y la irrupción del nuevo método diseñado por científicos australianos contra la EPO obligaron a los tramposos a meterse en la máquina del tiempo. A rescatar las transfusiones, sinónimo de trampa.
Ayer, la Guardia Civil halló de todo. Un arsenal: EPO para oxigenar la sangre, esterorides para coger fuerza y sangre extra. Como dijo Manzano.