La gestión de Lamikiz en el Athletic tendrá un antes y un después de la pañolada de reprobación que recibió el pasado sábado. El presidente mantuvo ayer que barruntaba algo así. «Me la esperaba. Es lógica porque la gente lo ha pasado muy mal y exteriorizaron su descontento. Lo acepto como una crítica, como un toque de atención».
A partir de ahí, paso al ataque. «Hay dos o tres cuestiones que no me gustaron. La manifestación espontánea es sana, pero no los actos preparatorios previos. Hay gente que llevó desde casa folios con 'Lamikiz kanpora' y vi a determinadas personas que han tenido cargo directivo en el club con el pañuelo en la mano. Hay cosas que no me gustan, como que se insultara a miembros de la junta directiva».
Tras alimentar la teoría conspirativa y pedir a los presuntos inductores de la protesta, que en ningún momento identificó, que esperen a las elecciones de 2008, apeló a la conciencia de los aficionados que someten a una presión feroz a los dirigentes del club. «Tengo cinco hijos, cuatro de ellos matriculados en Escolapios. Todos sabemos la crueldad de los niños y los míos lo están pasando muy mal. Eso no puede ser. No es el Athletic que a mí me gusta».