El presidente del Gobierno italiano, Romano Prodi, llamó ayer la atención a sus ministros para que dejen de expresar su opiniones en entrevistas a los periódicos y manifiesten sólo las decisiones que se hayan tomado, después de que el Vaticano expresase su malestar por unas declaraciones de dos ministras apoyando las uniones civiles entre homosexuales y la experimentación con la píldora abortiva Ru-486.
«Hemos pedido seriedad en el Gobierno y esto quiere decir trabajar bajando la cabeza y hablando cuando se tome una decisión. Los ministros no pueden expresar opiniones. Tienen sólo que exteriorizar decisiones y sus consecuencias», declaró durante un descanso del debate en la Cámara de Diputados antes de la votación de confianza de su Gabinete, que superó por 344 votos contra 268.
Prodi comentó que se necesita «rodaje» y que de esto se hablará en el cónclave de ministros que ha convocado para principios de junio. «Se llegará a una filosofía común porque el papel del ministro es el de ser un miembro de un equipo que tiene que realizar acciones. Es diferente al de un parlamentario. Hay que bajar la cabeza y pedalear», añadió.
Críticas
Al parecer, a Prodi le han molestado algunas declaraciones aparecidas en la prensa de algunos de sus ministros, en especial la de la titular de Familia, Rosy Bindi. La cabeza de esta cartera defendió la necesidad de una legislación que reconozca las uniones civiles de heterosexuales y homosexuales basada en el Pacto Civil de Solidaridad francés y que ya desató las críticas del Vaticano, que calificó la posición de «indefendible» en un artículo publicado en el diario 'L'Osservatore Romano'.
Además, otra de las seis ministras del nuevo Ejecutivo, la de Sanidad, Livia Turca, se expresó a favor de la experimentación con la píldora abortiva Ru-486.
El nuevo viceministro de Economía italiano, Vicenzo Visco, calificó ayer de grave la situación de las cuentas públicas, que, en su opinión, «son un desastre».
Visco se pronunció así en la línea ya indicada el lunes por el ministro de Economía, Tommasso Padoa Schioppa, que tras un primer análisis de la cuentas, dijo que están en una situación similar a la de comienzos de los años 90, caracterizados por una fuerte deuda pública y la acumulación de déficit del Estado. «El déficit público se sitúa entre el 4% y el 4,5% del PIB», manifestó Vicenzo Visco.