Tropas israelíes detuvieron ayer en la ciudad cisjordana de Ramala a un destacado dirigente de las Brigadas Izz al-Din al-Qasam, las milicias de Hamás, a quien imputa la muerte de 78 civiles y militares en decenas de ataques y atentados cometidos antes de que el grupo radical comenzara a observar el alto el fuego en febrero de 2005.
Ibrahim Hamed, de 41 años, licenciado en Historia y Ciencias Políticas, se hallaba oculto en una casa cuando fue sorprendido por los soldados. Los militares rodearon la vivienda antes de que amaneciera y pidieron Hamed a través de megáfonos que se rindiera, al tiempo que una excavadora demolía la puerta del edificio. Las tropas le advirtieron de que si no se entregaba moriría enterrado entre los escombros de la vivienda.
Poco después las fuerzas hebreas abrieron fuego contra el inmueble y en ese momento el miliciano prófugo salió con las manos en alto. Los soldados le obligaron a desnudarse para comprobar que no iba armado o llevaba explosivos antes de llevárselo detenido y luego examinaron cuidadosamente la vivienda donde sólo hallaron un arma.
Hamed ha figurado en la lista de los palestinos más buscados por Israel desde 1998. En 2003 asumió el liderazgo de las Brigadas Izz al-Din al-Qasam en Cisjordania. Durante los últimos años ha eludido en numerosas ocasiones a sus perseguidores.
El jefe radical permaneció encarcelado en una prisión palestina hasta 2002, cuando fue liberado durante una vasta operación militar israelí en Cisjordania con objeto de que no fuera aprehendido por el Ejército.
Nacido en Silwad, un pequeño pueblo situado cerca de Ramala, Hamed pertenece al mismo clan que Jaled Mashal, el máximo líder de Hamás en el exilio, que habitualmente reside en Damasco. Tel Aviv atribuye al detenido haber planeado media docena de atentados suicidas en el interior de Israel, así como ataques contra soldados y colonos en los territorios ocupados, aunque desde febrero de 2005 la organización radical observa un alto el fuego.