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Miércoles, 24 de mayo de 2006
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POLÍTICA
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Zapatero dice que el Estatuto andaluz «demuestra» que no existen privilegios
El Congreso tramita la reforma con el rechazo del PP, que acusa al Gobierno de poner el Estado «patas arriba»
Zapatero dice que el Estatuto andaluz «demuestra» que no existen privilegios
Zapatero, con Manuel Chaves en el Congreso. / JAIME GARCÍA
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La batalla por el modelo territorial seguirá en el Parlamento con la tramitación del Estatuto de Andalucía. El Congreso aprobó ayer la toma en consideración del proyecto con el apoyo de todos los grupos menos el PP (187 votos frente a 136). Mariano Rajoy argumentó que el texto es «muy malo» y toma como modelo la propuesta catalana en un intento del PSOE de hacer parecer aquélla «menos mala». Una dura crítica a José Luis Rodríguez Zapatero, al que acusó de «poner todo patas arriba sin pararse a medir las consecuencias». El presidente del Gobierno defendió que esta reforma «demuestra» que el Estado autonómico «no consolida privilegio alguno, sino que ofrece oportunidades de desarrollo para las comunidades que quieren aprovecharlas».

Pese a verbalizar su voluntad de llegar a un acuerdo «por encima de cualquier cosa», Rajoy dejó claro que el PP hará causa contra esta propuesta una vez empiece a debatirse en la comisión constitucional, en septiembre. Ya ayer, el líder del partido no sólo descartó ceder la representación al presidente del PP andaluz, Javier Arenas -que tampoco asistió a la sesión, ya que tuvo que viajar a Sevilla por la muerte de su padre-, sino que expuso un discurso muy crítico con el jefe del Ejecutivo. «Toda España -le recriminó- está sufriendo bandazos y sacudidas sin saber por qué, ni para qué, ni a qué precio».

El debate, que comenzó con una breve intervención de Rodríguez Zapatero, no despertó ni mucho menos la expectación del texto catalán o el plan Ibarretxe. Las cuestiones espinosas -la definición de Andalucía como realidad nacional o el blindaje de competencias- quedaron en suspenso. El presidente ni las mencionó. Si admitió, en cambio, que el consenso logrado en el Parlamento andaluz (el 60%, con PSOE e IU) no es satisfactorio. «Debemos esforzarnos por ampliarlo, pero ello requiere un abandono del 'no' incondicional», avisó al PP.

Cuenca hidrográfica

Zapatero dejó caer además que la comisión constitucional modificará aspectos de la propuesta, como los artículos sobre la titularidad de las cuencas hidrográficas. «El nuevo Estatuto andaluz debe superar esa idea de la división estanca de competencias para profundizar en el camino de la participación leal y efectiva en decisiones de clara afectación general», insistió.

Por lo demás, defendió el proyecto como muestra del «equilibrio y consolidación del modelo constitucional». Según su visión, ha llegado el momento de que el Estado de las autonomías evolucione, ahora que las comunidades son «actores maduros». «Lo verdaderamente sustantivo de esta nueva etapa -remarcó- es la voluntad y la posibilidad de ser corresponsables en las decisiones del Estado». El Estatuto andaluz encaja, a su juicio, en esa dinámica y destruye, además, «la falsa idea de privilegios de unas comunidades frente a otras».

Rajoy replicó que, lejos de afianzar el modelo vigente, el Estatuto andaluz, como el catalán, lo desmantela. «Comparten errores, inconstitucionalidad e insolidaridad», aseveró. Así, echó en cara a los socialistas una apuesta por el nacionalismo «reaccionario». «¿Qué les falta para ser buenos nacionalistas del todo?», inquirió. Y se respondió: «Ese característico gesto incivil de dividir a los andaluces en buenos -los que traguen con esta historia- y malos, es decir, antiandaluces, todos los demás».



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