El alcalde de Logroño, Julio Revuelta, anunció ayer que las obras del aparcamiento subterráneo de Marqués de Larios finalizarán en un plazo de dos meses; por tanto, con unos cuatro meses de antelación a las previsiones del plan de ejecución, que estimaba que el proyecto concluiría en octubre.
El estacionamiento ofrecerá 382 plazas para residentes que saldrán a la venta después de verano, según Revuelta «con el procedimiento habitual; primero los vecinos más cercanos, que no tengan plaza en propiedad, etc.» Si bien, «en muchos casos estaremos en disposición de ofertar una segunda plaza a los vecinos que lo necesiten, ya que en este barrio todas las edificaciones tienen ya aparcamiento», precisó ayer el alcalde a la prensa, en una visita al aparcamiento.
Tejeras, COAR y chopos
El Consistorio aprovechó la construcción de viviendas en el entorno del antiguo solar de Bodegas y Bebidas para firmar un acuerdo con la promotora y poder construir este aparcamiento, con una inversión de 3,6 millones de euros y con una «visión de futuro importante», según el propio Revuelta ya que «las obras del soterramiento del ferrocarril llevarán una mayor intensidad de tráfico a la zona». Sobre el precio, dijo que será «muy competitivo y similar» a otros aparcamientos.
Consultado por los periodistas sobre otras cuestiones de la actualidad, Revuelta afirmó que «en el plazo de un mes» el Consistorio se pronunciará sobre el uso que se da a la parcela de las Tejeras.
«Espero lograr el máximo acuerdo posible», manifestó, y dijo que tendrían que «tomarse un poco más de tiempo», tras comprobar la diversidad de opiniones. Revuelta apostó por los «caminos intermedios» entre «los dos extremos»; sobre este asunto, restó «eficacia» al Plan de Equipamientos solicitado por algunos comerciantes y dijo que, en todo caso, la cuestión compete al Gobierno.
Sobre la petición del COAR de un nuevo catálogo de inmuebles protegidos, Revuelta dijo que «ya hicimos ese catálogo», a través de «arquitectos, historiadores, expertos (...) Revisar otra vez mil edificios tan sólo ocho años después me parece que no procede». En cualquier caso, se comprometió a hacer los estudios técnicos necesarios sobre «una lista de edificios» proporcionada por el COAR.
Por último, ante las denuncias ecologistas por la tala de los chopos de la ribera del Ebro, Revuelta afirmó que que su tala fue autorizada por organismos competentes y que la finalidad de estos árboles cuando se plantaron era que se cortasen años después. «De algún sitio hay que sacar la madera y la pasta de papel»,señaló