El presidente de La Rioja, Pedro Sanz, declaró ayer que venía observando el alto el fuego de ETA «con una dosis muy importante de esperanza», hasta que José Luis Rodríguez Zapatero adelantó, en un mitin del PSOE en Baracaldo (Vizcaya) el pasado domingo, que en junio próximo comunicará su intención de iniciar negociaciones con la banda terrorista. «Parece que quiere dar satisfacción a las ansias de Arnaldo Otegi», afirmó Sanz en rueda de prensa tras recordar que, hace una semana, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguraba que el proceso de verificación del alto el fuego etarra aún no había acabado y, ahora, el presidente del Gobierno quiere iniciar los contactos después de que el portavoz de Batasuna «hablara de nuevo, poniendo fechas y amenazando».
«Parece que hay alguien que está pensando que esto se resuelve con una negociación, con una cesión, que hay que dar algo como contraprestación a un chantaje», afirmó el presidente riojano, para quien eso «iría contra la línea de flotación de los valores recogidos en la Constitución y truncaría la convivencia entre los españoles». Sanz continuó diciendo que «para conseguir la paz y la libertad hay que aplicar las leyes. La Justicia tiene que actuar», dijo en presencia de la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, después de que ésta firmara un convenio de colaboración con el consejero de Presidencia, Emilio del Río. «Todo aquel que hable de negociación está en la debilidad y no piensa en el futuro de la sociedad», manifestó el dirigente riojano antes de concluir: «Me duele mucho que el dirigente de una organización ilegalizada», en referencia a Otegi, «esté marcando el paso al Gobierno de España, por no decir a su presidente».