El promotor de 'www.bilbaoescultural.net' invita a todos los bilbaínos y visitantes a recorrer las calles de la ciudad para descubrir su «impresionante» parque escultórico.
-Chillida, Valdés, Larrea...
-¿Bilbao es un museo al aire libre! Dese luego, la inversión económica es equiparable a la de cualquier pinacoteca.
-¿Cuál es la mejor forma de ver todas estas obras?
-Caminando. Parándote a tomar un pincho y un vino de vez en cuando y mirándolas. Yo recomiendo empezar por la estatua de Don Diego, que además es una pieza importante desde el punto de vista histórico y artístico. Desde ahí te puedes ir hacia la zona de El Arenal, después Uribitarte, Abandoibarra... También es interesante el trayecto de la Gran Vía.
-¿Cuántas veces hemos pasado por delante de esculturas y no nos hemos dado ni cuenta?
-Muchísimas. De alguna manera es lógico porque Bilbao hasta hace poco tiempo era una ciudad que no invitaba a mirar hacia arriba. No obstante, Bilbao también ha tenido épocas en las que no ha habido nada nuevo. Otras veces no vemos las piezas porque simplemente están ocultas. Los árboles de la Gran Vía, por ejemplo, impiden la visión de algunas. Es raro que se pueda ver bien la Minerva del Central Hispano o la Maternidad de la BBK.
Vándalos
-Muchas esconderán grandes historias. Los motivos por los que se han hecho...
-O por los que se han escondido. La historia más curiosa en este sentido es la de las dos musas de Arriaga. La primera se escondió de la vista de los transeúntes durante un montón de tiempo porque iba desnuda. Y en su lugar se puso otra. Luego fue precisamente la otra la que pasó a la clandestinidad y estuvo oculta a la mirada de todos. Afortunadamente ahora tenemos la dos a la vista. Otras veces se han ocultado por razones de fuerza mayor. Tiraron la cabeza de bronce de Miguel de Unamuno a la ría y se consiguió rescatar casi por casualidad. El homenaje a Aureliano Valle también se retiró durante un tiempo para poder reponerle el brazo que le habían roto en un acto vandálico.
-Pintadas, robos, amputaciones...
-La escultura bilbaína ha sufrido mucho. Y muchas veces por puro desconocimiento. Una de las motivaciones que me ha impulsado a realizar esta página web fue precisamente la necesidad de intentar dar a conocer lo que tenemos porque considero que es la mejor forma de protegerlo.