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Miércoles, 24 de mayo de 2006
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VIZCAYA
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Bilbao escultural
Una nueva página web recoge todas las obras que se esconden en las calles y plazas de la ciudad
Bilbao escultural
PUPPY (KOONS, 1997) El simpático perro de Jeff Koons, financiado por la firma Hugo Boss.
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¿Cuántas esculturas hay en Bilbao? Piense un momento y cuente. Quince, veinte, veinticinco. Probablemente no sea capaz de recordar más de dos docenas. Sin embargo, las calles y plazas de la capital vizcaína esconden un centenar de obras de mayor o menor valor artístico. Piezas de bronce, mármol, piedra y acero que se retuercen y moldean al antojo de artistas como Eduardo Chillida, Vicente Larrea, Joaquín Lucarini, Mariano Benlliurre o Salvador Dalí. ¿Recuerda ahora alguna más? No importa. El patrimonio escultural de la villa ya se puede consultar en Internet. Una nueva página web recoge la mayoría de las obras exentas que se encuentran en los espacios públicos de la capital vizcaína.

Además de la fotografía de la pieza, «el catálogo incluye el autor, la data y un breve comentario sobre las características y curiosidades que envuelven cada obra», según explica Ricardo Arana, promotor de la página. La web -www.bilbaoescultural.net- propone un interesante recorrido virtual por el «desconocido» parque escultórico de la villa. Desde el popular Don Diego hasta las figuras abstractas que flanquean el nuevo paseo de Abandoibarra y «que a veces resultan muy difíciles de entender e, incluso de ver, si se desconoce la historia de la pieza», reconoce Arana.

«Demasiado femeninas»

La escultura forma parte de la historia de Bilbao y la cuenta e interpreta a su manera. Homenajes merecidos, otros obligados por las presiones de la época, seres mitológicos que rememoran el pasado comercial de la villa, líderes políticos de todos los colores, cambios de ubicación, piezas secuestradas...

El parque escultórico de la capital vizcaína «es una fuente inagotable de anécdotas», revela el autor de la página web, elaborada por la empresa bilbaína Eskura 21. La Inmaculada ubicada en los jardines de Albia, por ejemplo, no es la original. «La mojigatería bilbaína de la época creyó ver en ella una irreverencia insoportable por su feminidad y la sustituyó por otra más decorosa, la actual. Lo curioso del caso es que justificaron el cambio porque la primera Inmaculada, que ahora está en Ávila, tenía trenzas y entendían, o eso decían ellos, que una virgen no podía llevar ese peinado». El Don Diego es otro ejemplo. La obra de Mariano Benlliurre estuvo en la Plaza Nueva y los Santos Juanes antes de llegar a su ubicación actual, donde curiosamente no está mirando al mar, «pese a las estrictas condiciones del encargo inicial, que así lo exigían».

Los visitantes que entren en la la página, que se presenta en formato trilingüe -castellano, euskera e inglés- gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Bilbao, podrán descubrir cuáles son los autores más prolíficos, las obras más antiguas y realizar recorridos virtuales.



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