Los arrantzales se reunirán mañana en Ondarroa para decidir qué hacer ante la escasez de anchoa. Los pescadores de Cantabria y Asturias ya han tirado la toalla y amarrado sus barcos a puerto. Todos están a la espera de la reunión que mantendrán el próximo miércoles con el secretario general de Pesca, Juan Carlos Fragueiro. Lo más seguro es que ese día pidan el cierre de la pesquería y compensaciones por el hecho de que la Unión Europea la reabriera en contra del criterio de los científicos, que no consideraban que se había recuperado el 'stock' durante la veda de 2005.
«Hasta ahora, la flota del Cantábrico sólo ha capturado 730 toneladas de anchoa en toda la campaña, que es lo que antes pescábamos en un par de jornadas», advirtió ayer el presidente de las cofradías de Guipúzcoa, Jaime Tejedor. Según explica, en 2004 se descargaron 7.500 toneladas.
En la reunión de mañana en Ondarroa, los arrantzales de Vizcaya y Guipúzcoa analizarán junto con el Gobierno vasco los resultados del estudio sobre la situación de la anchoa elaborado por los científicos de Azti.
El miércoles, en el encuentro con Fragueiro, tendrán ocasión de contrastar este estudio con los realizados por el Ministerio de Agricultura y Pesca así como por el Gobierno francés. Sin embrago, Tejedor está convencido de que la conclusión en todos ellos va a ser la misma: que no hay anchoas en el Cantábrico y que hay que volver a cerrar la pesquería para garantizar el futuro de la especie.
Tejedor insistió en que, si se prueba la ausencia de anchoas en el mar, habrá que pedir responsabilidades a la Unión Europea por reabrir la pesquería el pasado 1 de marzo, con un límite de capturas (TAC) de 5.000 toneladas. Aunque analizarán todas las opciones, las cofradías de Vizcaya descartan tomar medidas radicales, como el bloqueo de puertos, para exigir una solución.