El Correo Digital
Jueves, 25 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
SOCIEDAD
SOCIEDAD
El físico Juan Ignacio Cirac, el científico más joven en ganar el Príncipe de Asturias
Su trabajo permitirá comunicaciones más seguras y ordenadores más potentes «Los físicos no tienen en España el apoyo del que gozan en otros países», lamenta
El físico Juan Ignacio Cirac, el científico más joven en ganar el Príncipe de Asturias
Juan Ignacio Cirac es un experto en informática cuántica. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El físico Juan Ignacio Cirac (Manresa, 1965) se convirtió ayer en el científico más joven galardonado con el Premio Príncipe de Asturias, «por su liderazgo mundial en la técnica y desarrollo de la información cuántica», según el fallo del jurado. Esta disciplina surge de la combinación de la física cuántica y la teoría de la información, y puede suponer en el futuro una revolución en el modo de procesar y transmitir todo tipo de datos. «Al utilizar las leyes del mundo microscópico, los ordenadores podrán hacer cosas que hoy no se pueden hacer», explicó ayer el premiado.

Juan Ignacio Cirac se licenció en Física Teórica por la Universidad Complutense de Madrid en 1988 y se doctoró en 1991. Dos años después, entró como investigador en el Laboratorio de Astrofísica de la Universidad de Colorado y, en 1996, se incorporó a la universidad austriaca de Innsbruck. Desde entonces, ha llevado investigaciones en las universidades de Harvard, Hamburgo, California, Oxford, Hannover y París. Miembro de la Sociedad Max Planck alemana desde 2001, asumió hace dos años la dirección de Instituto Max Planck de Óptica Cuántica.

Una nueva era

El jurado del premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica considera a Cirac «un referente internacional que ha producido algunas de las ideas más originales y brillantes tanto en el campo de la información cuántica como en el de la teoría cuántica de la luz y la física atómica». Sus contribuciones, según el fallo, «están siendo decisivas para el desarrollo de comunicaciones completamente seguras, gracias a métodos de cifrado cuántico, y para la construcción de ordenadores potencialmente capaces de realizar en segundos cálculos que sobrepasan los límites actuales de la supercomputación».

Gracias a la criptografía cuántica, dice Cirac, en el futuro las personas «podrán comunicarse de una manera mucho más segura y eficiente. Mandando mucha menos señal, podremos enviar más información». Además, el uso de las reglas de la mécanica cuántica dará a luz una nueva generación de ordenadores. «Al utilizar las leyes del mundo microscópico, los ordenadores podrán hacer cosas que hoy no se pueden hacer, cálculos de una manera mucho más rápida». Esas máquinas tardarán tiempo en llegar. «En los próximos veinte años, seguro que no», augura. Cirac destacó ayer que en España hay «muy bueno físicos a nivel internacional», pero trabajan con «desventaja» porque «no tienen el apoyo del que gozan en otros países».

«Estamos de enhorabuena, francamente contentos y muy orgullosos», aseguró el vicepresidente del Colegio de Físicos, Alberto Virto, quien lamentó la situación de la ciencia en nuestro país: «España debe apostar ya por la investigación básica y la física cuántica en particular porque salen licenciados francamente buenos, pero que, por la situación de la universidad y la investigación, tienen que irse fuera». «Juan Ignacio Cirac es uno de los líderes de una nueva ciencia del siglo XXI: la información cuántica», indicó por su parte Antonio Fernández-Rañada, catedrático de Física de la Universidad Complutense de Madrid.



Vocento