El Tribunal de los Lores dictó ayer dos sentencias que tendrán enorme impacto sobre la compensación a esposas en divorcios disputados.
En el caso de McFarlane contra McFarlane (la mujer británica recibe el apellido del esposo) se trataba de saber si Julia tenía derecho a una compensación de 375 euros anuales los próximos cinco años o toda la vida. Estuvieron casados 18 años y tuvieron hijos, de los que cuidó la mujer, quien antes trabajaba fuera de casa. Tribunales inferiores habían fallado de maneras diferentes.
En Miller contra Miller el matrimonio duró dos años; se rompió sin descendencia; el marido, Alan, había tenido romances adúlteros; y la mujer, Melissa, recibió 7,5 millones de euros de los 25 en los que se tasó la fortuna del marido, que recurría ante los Lores.
Lord Nicholls prologa su veredicto con una manifestación de modestia: «Estos dos recursos se ocupan de ese problema tan intratable: cómo alcanzar lo que es justo en la división de propiedades tras un divorcio».
La sentencia del caso McFarlane afirma que Julia tiene derecho a compensación de por vida, aunque hay dudas de si su marido podría reducir el pago si ella regresa al trabajo. El juez Nicholls dice que el tribunal que dictó que debía recibir pagos cinco años sólo tuvo en cuenta la necesidad de la cónyuge separada, mientras que la ley obliga también a velar por la pérdida de ingresos al abandonar el trabajo para criar hijos y a contemplar la contribución de la mujer a las ganancias del marido. O sea que Lenneth McFarlane debe pagar toda su vida.
En el otro caso, Lord Nicholls quita la razón a la mujer en que la compensación no puede basarse en la expectativa de que iba a vivir una vida muy lujosa que tras el divorcio se ha perdido, ni en que el hombre tuviese otros romances. La conducta debe ser más lesiva para afectar a los pagos, según el juez. El mismo que sentencia que Melissa se quede con los 7.5 millones por el nivel de vida del que gozaba en su matrimonio breve, que coincidió con grandes ganancias del marido.