En un comunicado suscrito sin la firma de su titular, el Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno vasco ejerció ayer una rigurosa autocrítica sobre la responsabilidad de las administraciones en la muerte del joven argelino cuyo cuerpo fue localizado en el vertedero de Artigas entre los desperdicios. La consejería que dirige Javier Madrazo mostró su «preocupación» por este suceso y tildó de «inadmisible» que en un país «con cotas tan altas de bienestar social como el nuestro» haya gente «obligada a vivir y dormir en la calle», e incluso «en un contenedor de basuras».
La víctima, de 26 años, murió aplastada en el camión de basura desde que recogió el contenedor donde dormía hasta su depósito en el vertedero. En un tono de censura, la Administración autonómica lamenta la muerte de esta persona «sin hogar y sin recursos económicos» y se muestra convencida de que es posible acabar con la indigencia «siempre» que todas las instituciones «redoblen los esfuerzos» en la lucha contra la exclusión social. El comunicado sorprende por su dureza y por emitirlo el mismo partido -EB- responsable del área de Acción Social en Bilbao, cuyo concejal , Jon Sustatxa, gestiona la actividad de los albergues que funcionan en la capital vizcaína para atender a los 'sin techo'.
Asuntos Sociales reitera en su escrito su disposición a mantener un «diálogo fluido» con los ayuntamientos y diputaciones forales para garantizar el derecho que asiste a toda persona -«venga de donde venga»-, a recibir la atención que precise. «La imposibilidad de acceder a recursos es la razón que lleva a determinados ciudadanos a situaciones de grave exclusión social».