La sombra del dopaje no deja que nada crezca a su paso. Es una epidemia abrasiva. El nuevo ciclismo, bautizado como UCI Pro Tour, se creó con formato de reclamo. Un imán para los grandes patrocinadores. Así llegó la firma estadounidense Liberty Seguros. Ayer anunció su adiós, sólo dos años y medio después de su desembarco. «Las implicaciones a consecuencia de la detención de Manolo Saiz son altamente preocupantes: dañan nuestro nombre y el nombre del ciclismo», zanjaron desde la compañía. Bastó una reunión de urgencia en Boston. La inversión en deporte es para potenciar la imagen empresarial. Un buen escaparate. Y eso no casa con el dopaje. Adiós. El ciclismo perdió ayer los ocho millones de euros que aportaba Liberty. Ahora queda un equipo tocado, sostenido por el segundo patrocinador, Würth, que mantiene dudas sobre su futuro en el ciclismo. «No nos planteamos la no continuidad», aclaró ayer Pablo Antón, mánager de la escuadra. De momento, el conjunto azul acabará el Giro de Italia.
Liberty es una aseguradora. No le gustan los campos minados. Nada de andar a tientas. Cuando en noviembre se destapó el caso positivo de Roberto Heras en la Vuelta a España, los responsables de la compañía reescribieron el contrato. Tomaron precauciones: «Reforzamos las cláusulas para conseguir uno de los acuerdos de patrocinio ciclista más riguroso en materia antidopaje». Con ese arma contractual, ayer llamaron a los responsables de Active Bay, la empresa propietaria de la estructura deportiva del equipo -pertenece a Manolo Saiz, Pablo Antón y Manolo Piñeira-, para comunicarles que quedaba cancelada su relación. «Respetaremos la obligaciones financieras asumidas hasta la fecha». Pagarán lo que deben y se irán antes de lo previsto: el contrato concluía a finales de 2008.
La decisión de Liberty amenaza el futuro del ciclismo actual. Es un precedente. Ha elevado el listón ético. ¿Qué hará el siguiente equipo implicado en esta trama de dopaje? De momento, Izquierda Unida ya ha solicitado al Gobierno de la Comunidad Valenciana que abandone el patrocinio del equipo dirigido por Vicente Belda. Hay más cuestiones: ¿Cómo afectará la huida de Liberty al UCI Pro Tour, un modelo ahora cuestionado? Y más: ¿Qué hará el Tour, una carrera que no admite a nadie implicado en un proceso por dopaje? Si la lista de clientes de Eufemiano Fuentes, el médico detenido el martes junto a Manolo Saiz, alcanza efectivamente los 200 nombres, la próxima edición de la Grande Boucle puede disputarse en familia.
A la espera de que la Unión Ciclista Internacional compruebe el origen de las bolsas de sangre incautadas en un piso de Fuentes y en otro de su colaborador José Luis Merino -también sigue detenido- y difunda los apellidos de los deportistas afectados por el escándalo, la empresa Active Bay ha optado por tirar hacia delante. «La decisión de Liberty nos ha sorprendido. Estamos estudiando el asunto, pero no nos planteanos la no continuidad. Tenemos que pensar en la gente que hay detrás», dijo Pablo Antón. Se refería a los 28 ciclistas profesionales, incluidos Vinokourov, Beloki, David Etxebarria o Contador; más la plantilla amateur, los mecánicos, los auxiliares y los médicos. De momento, tienen previsto concluir el Giro y participar en junio en la Euskal Bizikleta, el Dauphiné y la Vuelta a Suiza. Si Active Bay no halla un sustituto para Liberty tendrá que dar la libertad a su líderes.
En el Giro de Italia
El eco de la renuncia de Liberty sacudió de inmediato al Giro. Allí, el director de la escuadra azul es Marino Lejarreta: «Seguiremos hasta el final de la carrera. No he recibido ninguna orden en contra de esa idea». El propio Manolo Saiz habló ayer con varios corredores para tranquilizarles. Con todo, el abatimiento era general. Y compartido. El resto de los equipos también mantenía un rictus serio. Nadie sabe aún dónde acabará esto. Las salpicaduras pueden llegar lejos. Había, eso sí, un punto en común: nadie se explicaba cómo un director con la experiencia de Manolo Saiz, a plena luz del día, se había entrevistado con Eufemiano Fuentes y había salido de la cita con una bolsa llena de corticoides.
Saiz, mientras, guarda silencio por orden judicial. Su condición de 'sólo cliente' en la red de dopaje destapada por la Guardia Civil le ha permitido salir del calabozo. En él siguen Fuentes, Merino -regente de la clínica donde supuestamente se realizaban transfusiones de sangre-, Ignacio Labarta -director del Comunidad Valenciana y colaborador de Fuentes- y Alberto León -ex corredor del mountain bike que, al parecer, actuaba de transportista de sustancias ilegales. De todo eso huyó ayer Liberty Seguros.